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3 consejos para festejar con bajo riesgo

Imagen referencial. Mantener el distanciamiento es una medida clave. Foto: Pixabay

Gritar o cantar a todo pulmón puede activar la primera alerta. Si ocurre en un espacio cerrado el riesgo aumenta, más si se deja a un lado las medidas de protección.

Aunque invisibles, los aerosoles son los protagonistas en los escenarios de posibles contagios de covid-19 en fiestas y cenas familiares, que se multiplican por Navidad y fin de año. Estas microscópicas partículas -de 0,5 micras- se dispersan en el aire al hablar, toser o estornudar, y funcionan como un vehículo para el SARS-CoV-2 y otros virus respiratorios.

Para dejar claro cómo actúan, Esteban Ortiz saca sus lentes y exhala sobre ellos. Ese vapor es una muestra de los aerosoles. Una persona de peso regular puede generar medio litro de ellos y llenar una habitación en un solo día. “Por eso se vuelve compleja la transmisión, porque se puede pasar el virus a dos o cuatro personas. Y con las nuevas variantes, a muchas más”, dijo el investigador de la Universidad de las Américas (UDLA), durante un conversatorio organizado por el Ministerio de Salud Pública.

Para reducir el riesgo en esta temporada, el epidemiólogo Federico Cabrera pide priorizar los espacios abiertos y ventilados para las reuniones familiares. Pero no solo eso, también recomienda organizar estos encuentros entre personas que hayan completado el esquema de inmunización y el refuerzo.   “Quienes no estén vacunados deben usar la mascarilla todo el tiempo de la reunión o no asistir, porque no sabemos si pueden ser portadores del virus. Esta medida ayudará a que sean menos susceptibles a enfermarse”.

En infecciones respiratorias -no solo covid-19, también influenza y otros virus que circulan en esta época- se calcula que entre un 60 y 70% no tiene síntomas. Entre el 20 y 30% puede desarrollar la enfermedad y de ellos un 5% puede tener cuadros graves, generalmente asociados a otras enfermedades de base.

Por eso Cabrera destaca la importancia del lavado de manos y el correcto uso de la mascarilla. Esta debe cubrir nariz y boca, sin dejar áreas expuestas para reducir el paso de los aerosoles.

Del tipo de mascarilla dependerá el tiempo de uso. El epidemiólogo Jhony Real explica que las quirúrgicas se pueden utilizar durante tres y cuatro horas; luego deben ser descartadas. El uso de las N95 se puede extender por un día y las de tela, enfatiza, no dan protección.

Mantener el distanciamiento es otra medida clave. Real dice que esta regla de separación de al menos dos metros surgió en el 2003, cuando se detectó en Asia y Europa el síndrome respiratorio agudo grave (SARS).

“Es una distancia mínima para mitigar el impacto de los aerosoles al toser o estornudar. Un estornudo puede alcanzar hasta seis metros, con una velocidad de 187 kilómetros por hora, según estudios”.

El especialista también pide estar atentos a síntomas respiratorios como dolor de cabeza, fiebre, tos, secreción nasal. En estos casos la mejor opción es no salir. “Es responsabilidad de la ciudadanía quedarse en casa, más cuando hay más personas circulando en esta época”.

Todos estos consejos se deben aplicar a la par, como asegura Ortiz. “Ninguna medida, por sí sola, es eficaz al 100%.