14 de abril de 2019 00:00

El cine es el nuevo aliado de la tarea evangelizadora

Escena de ‘Unplanned’, protagonizada por la actriz Ashley Bratcher y dirigida por Chuck Konzelman. La película se filmó en total secreto y es un éxito de taquilla. Foto: fotograma de la película Unplanned

Escena de ‘Unplanned’, protagonizada por la actriz Ashley Bratcher y dirigida por Chuck Konzelman. La película se filmó en total secreto y es un éxito de taquilla. Foto: fotograma de la película Unplanned

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Alejandro Ribadeneira
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El cine y los pastores protestantes, en especial de Estados Unidos, han mantenido una histórica división desde los mismos albores del llamado octavo arte.

En los inicios del siglo XX, los líderes religiosos de ese país ya calificaban como nefasta la influencia de las películas sobre la sociedad y en 1913 estaba prohibido el funcionamiento de una sala de cine a menos de 60 metros de una iglesia.

Lo curioso es que algunos pastores evangélicos sí previeron el enorme poder del cine para llegar con el mensaje de Dios a la audiencia. En 1910, el reverendo Herbert Atchinson Jump, de Connecticut, escribió y publicó ‘The religious possibilities of the motion picture’, un ensayo de 44 páginas sobre la oportunidad de educar religiosamente con el cine. Describe su popularidad entre la gente (ya había 10 000 salas en EE.UU.) y proclama abiertamente que el cine debía ser un “arma espiritual” para las iglesias. El documento puede leerse en Internet.

Pero así como los sacerdotes de Israel no le hicieron caso al profeta Jeremías, los pastores de Estados Unidos rechazaron las ideas de Jump y, desde entonces, el mundanal Holly­wood jamás ha sido bien visto por los líderes protestantes. La división se profundizó a medida en que el cine triunfó como motor de la industria del entretenimiento y corazón del pop.

El escritor estadounidense John Updike, citado por The Guardian, expresó que Hollywood levantó una nueva religión en que los dioses son las estrellas de cine, los guiones proporcionan nuevos mitos y los directores mostraban nuevos sistemas de valores.

Es verdad que las películas con temas religiosos también forman parte del génesis de la cinematografía desde ‘La Vie et la passion de Jésus-Christ’, cinta muda francesa de 1905. El guion está basado en la visión católica del evangelio según San Juan y la película, de 44 minutos, luego fue utilizada para la difusión del cristianismo por los misioneros en África. Pero una cosa era filmar una historia basada en la Biblia y otra era evangelizar, usar al cine como herramienta.

También fue paradójico que, con el tiempo, el cristianismo protestante fue adaptando manifestaciones del pop. Apareció el rock cristiano mientras que los telepredicadores comenzaron a explotar el alcance de la televisión. Pero el cine fue prácticamente ignorado.

Eso cambió casi 100 años después de que el visionario reverendo Jump escribiera sus reflexiones sobre el cine. El pastor Alex Kendrick, de Albany, leyó en una encuesta que el cine era más influyente que las iglesias cristianas. En lugar de condenar al satánico Hollywood desde su púlpito, decidió hacer su propia película, ‘Flywheel’ (2003).

Kendrick realizó una colecta entre su comunidad, juntó USD 20 000, una cantidad irrisoria para contratar profesionales, por lo que este mismo pastor actuó, dirigió, se hizo cargo de la fotografía y escribió el relato de un deshonesto vendedor de autos usados que cambia de actitud cuando descubre a Jesús.

Apenas encontró salas de cines dispuestas a exhibirla y recolectó
USD 37 000, pero fue un éxito como producto en formato DVD. Se vendieron medio millón de copias entre la comunidad cristiana, que valoró la fórmula de drama, romance, algo de humor y, por supuesto, estricto apego a los valores bíblicos. Era como un típico sermón, pero dramatizado. ‘Flywheel’ fue un novedoso vehículo para evangelizar, pues las iglesias exhibían la película en los templos y luego los pastores reflexionaban.

Tres años después, Kendrick filmó la película que lo cambió todo, ‘Facing the Giants’, un relato con el tema deportivo de pretexto para enaltecer a Dios y que costó USD 10 000, pero recaudó 100 millones en salas de cine. Este monumental éxito permitió a Kendrick crear Sherwood Pictures, productora que, desde entonces, ha lanzado otras siete cintas de carácter confesional, entre ellas ‘War Room’, que fue distribuida por TriStar Pictures.

Sherwood Pictures abrió el camino a otras productoras, como Pure Flix, que produjo la primera franquicia cristiana, la trilogía ‘God’s Not Dead’ (2014-2018), de Harold Cronk. Pure Flix también fundó el primer Netflix cristiano. Y este año ha estrenado ‘Unplanned’, la primera cinta cristiana que genera controversia a gran escala. Trata la historia de una exempleada de un centro de planificación familiar convertida en militante antiaborto.

‘Unplanned’ costó USD 6 millones y ha recaudado 14 millones solo en EE.UU. El aborto es un tema sensible en ese país, sobre todo por el impulso que ha dado el gobierno de Donald Trump al movimiento antiaborto. La película se filmó en secreto, Pure Flix no logró contratar publicidad para promocionarla, se le otorgó una durísima calificación de edad (para mayores de 17 años) y Google la adjetivó de ‘drama/propaganda’, algo inédito.

Ecuador, finalmente, no ha estado ajeno al crecimiento del cine confesional. En el 2017 y el 2018, las películas de factura nacional más vistas en salas comerciales fueron las evangélicas ‘Tal Vez Mañana’ y ‘Adictos al trabajo’. Ambas tuvieron funciones a las que acudieron fieles que luego recibieron una reflexión por parte de su pastor. Si el reverendo Jump hubiera vivido para verlo, habría citado al Eclesiastés: todo tiene su tiempo.

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