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Infectarse y vacunarse, la mezcla perfecta para tener anticuerpos contra el covid-19 durante más tiempo

Imagen referencial. Estudios revelan que infectarse de covid-19 y luego vacunarse contra el virus genera una mayor respuesta inmunológica.. Foto: Pixabay

La respuesta inmune de las personas que se recuperaron del covid-19 y luego se vacunaron contra la enfermedad es mayor, según estudios. Científicos descubrieron que las células inmunes se alojan en la médula ósea de las personas que se enfermaron o recibieron la inyección.

Dos estudios fueron realizados paralelamente en la Universidad de Rockefeller, en Nueva York, y el otro en la Universidad de Washington, en St.Louis, EE.UU. Estos determinaron que la inmunidad contra el covid-19 puede extenderse hasta por un año.

Dicha inmunidad puede mejorar si se recibe una de las vacunas desarrolladas contra el coronavirus, luego de haber superado la enfermedad. Las personas que han pasado por ese proceso no necesitarán más refuerzos. Mientras que aquellos que se vacunaron, pero nunca se infectaron probablemente si necesitarán más inyecciones.

En ambas investigaciones, se analizaron a personas que se habían expuesto al virus al menos un año antes. En el estudio impulsado por la U. de Washington se enfocaron en el análisis de las células B, encargadas de conservar una memoria del virus. Estas persisten en la médula ósea y "pueden producir anticuerpos cuando sea necesario", recoge Infobae en su portal.

Lo más relevante de los estudios es la afirmación de que infectarse y vacunarse provoca una inmunidad que podría ser de larga duración ante el virus SARS-CoV-2. Además, las células B de memoria, producidas en respuesta a la infección, son tan potentes que ayudan a frustrar las variantes que existen.

Las células B se reproducen de manera acelerada cuando se encuentran con un virus, generando gran cantidad de anticuerpos. Una vez que se supera la infección, una pequeña cantidad de estas se queda en la médula ósea y emiten anticuerpos constantemente.

Los científicos coinciden en que la inmunidad que desarrollen las personas que no han estado expuestos al virus, pero que recibieron la vacuna será totalmente diferente a quienes se infectaron y se inocularon.