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Estudio concluye que tres acciones pueden detener al covid-19, incluso sin una vacuna

El lavado adecuado y regular de las manos por parte de un 90% de la población podría, combinado con el uso de la mascarilla y el distanciamiento social, frenar la pandemia del covid-19, aún sin una vacuna, concluye un estudio. Foto: Pixabay.

El lavado adecuado y regular de las manos por parte de un 90% de la población podría, combinado con el uso de la mascarilla y el distanciamiento social, frenar la pandemia del covid-19, aún sin una vacuna, concluye un estudio. Foto: Pixabay.

El lavado adecuado y regular de las manos por parte de un 90% de la población podría, combinado con el uso de la mascarilla y el distanciamiento social, frenar la pandemia del covid-19, aún sin una vacuna, concluye un estudio. Foto: Pixabay.

Desde el inicio de la pandemia, especialistas han recomendado tres medidas para reducir el riesgo de contagio del covid-19: lavarse las manos regularmente, utilizar mascarilla y mantener la distancia social. Un equipo de investigadores determinó que estos comportamientos serían suficientes para detener los brotes, incluso sin una vacuna.

De acuerdo con un estudio que fue difundido el martes 21 de julio del 2020 por la revista PLoS Medicine, “se puede prevenir una gran epidemia si la eficacia de estas medidas excede el 50%”. 

Para llegar a esta conclusión, los investigadores del Centro Médico de la Universidad de Utrecht crearon un nuevo modelo para observar cómo se propaga la enfermedad. Las tasas tomaron como base la interacción de las personas en los Países Bajos. Sin embargo, el modelo funciona para otros países. 

De acuerdo con el estudio, el cierre dispuesto por los países para frenar la curva de contagios del covid-19 no funciona por si solo. Si se aplica pero las personas no toman las medidas de protección personal, el confinamiento retrasaría el pico en los casos confirmados de la enfermedad, pero no lo reduciría. 

Así, concluyen los investigadores, el éxito del control de la pandemia, aún sin una vacuna o medicamentos específicos para tratar la afección, estaría en una combinación de las medidas impuestas por los gobiernos con la conciencia de la ciudadanía y las protecciones que cada persona tome. 

Solo así se puede reducir la altura del pico de contagios de la enfermedad, incluso después de que se levanten las medidas de confinamiento, aseguran los investigadores. 

El estudio sostiene que “el efecto de las combinaciones de medidas autoimpuestas es aditivo… En términos prácticos, significa que el SARS-Cov-2 no causará un gran brote en un país donde el 90% de la población adopta el lavado de manos y el distanciamiento social, que son un 25% eficaces”. 

No obstante, el modelo presentado por los científicos no toma en cuenta factores como la demografía de los países ni explica cómo influyen los incumplimientos en el aislamiento de personas que pueden o no conocer que están infectadas con el virus y, por lo tanto, pueden contagiar a quienes conviven con ellos. 

La posibilidad de volver a enfermarse con covid-19 tampoco fue incluida en el estudio, por lo que los investigadores reconocen las limitaciones de la investigación.

Incluso con el distanciamiento social autoimpuesto, los contactos con otros podrían no eliminarse por completo. Por ejemplo, las personas que viven juntas interactuarán, aumentando la probabilidad de que alguien se enferme. Por lo tanto, todavía son probables pequeños brotes, dicen el estudio.

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