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En Ecuador se ha reportado la desaparición de nueve aparatos con material radiactivo desde el 2002

El dispositivo de la UPS con material radiactivo sustraído el 6 de noviembre del 2019  y hallado por la mañana del 7 de noviembre es el noveno con una fuente radiactiva reportado como desaparecido en el país desde el 2002. Foto: Eduardo Terán/ EL COMERCIO

El dispositivo de la UPS con material radiactivo sustraído el 6 de noviembre del 2019 y hallado por la mañana del 7 de noviembre es el noveno con una fuente radiactiva reportado como desaparecido en el país desde el 2002. Foto: Eduardo Terán/ EL COMERCIO

El dispositivo de la UPS con material radiactivo sustraído el 6 de noviembre del 2019 y hallado por la mañana del 7 de noviembre es el noveno con una fuente radiactiva reportado como desaparecido en el país desde el 2002. Foto: Eduardo Terán/ EL COMERCIO.

El reciente robo y hallazgo de un densímetro nuclear en Quito, el cual fue sustraído el miércoles 6 de noviembre del 2019 de un laboratorio de la Universidad Politécnica Salesiana (UPS) en el sur de Quito y recuperado un día después, activó las alarmas gubernamentales y civiles en torno al manejo de estos materiales.

En un primer momento, las autoridades de la Subsecretaría de Control y Aplicaciones Nucleares (SCAN) señalaron que el equipo contenía una fuente que emitía radiación ionizante la cual podía causar problemas ambientales, enfermedades a humanos e, inclusive, la muerte.

El de la UPS es el noveno dispositivo con una fuente radiactiva reportado como desaparecido en el Ecuador desde el 2002. De estos, solo siete han sido recuperados.

La primera desaparición de estos equipos se registró el 10 de diciembre del 2002. De acuerdo con un reporte publicado por EL COMERCIO, “cinco fuentes radiactivas fueron robadas de un campamento de la empresa Techint en Quinindé, Esmeraldas” durante la construcción del Oleoducto de Crudos Pesados (OCP). En los meses posteriores, solo tres de esas fueron recuperadas tras un rescate económico, lo que produjo que en mayo del 2003 se declare “emergencia radiológica” en el país.

Casi un mes después de la primera desaparición, en 6 de enero y el 22 de febrero del 2003, la empresa Interinspec, contratada por Techint, estuvo nuevamente envuelta en un lío nuclear debido a la pérdida de dos cajas que contenía material radiactivo. Una se hundió en un río en Quinindé. La otra se recuperó casi inmediatamente a su desaparición, el 28 de febrero de ese año, luego de que se cayera de un camión en la zona del volcán Reventador.

En el caso de la caja hundida, esta se cayó de una barca en el afluente del recinto Trompa de Puerco, en Esmeraldas. Esta era altamente peligrosa porque contenía Iridio 192 y recién se empezó con la búsqueda en agosto del 2003.

Infantes de marina, militares y un escuadrón de buzos buscaron en el recinto Trompa de Puerco el material radioactivo que cayó. Foto: Archivo/ EL COMERCIO.

Un reporte de este Diario, el 14 de agosto del 2003, señalaba lo siguiente: “Los campesinos del recinto Trompa de Puerco no duermen tranquilos desde que una caja, en forma de maletín, cayó al río Quinindé. La extraña caja de color negro guarda en su interior material radioactivo que se utiliza en ‘gammagrafías’ (control de la calidad de una soldadura). El objeto desapareció de las manos de los trabajadores de la empresa Interinspec, contratada por la Techint, la constructora del OCP, cuando era trasladado por el río Quinindé. El alcalde del cantón esmeraldeño, Patricio López, pidió ayer, en conferencia de prensa, que se controle una posible presencia de radiación, mientras sigue la búsqueda”.

En esas semanas de agosto, la empresa Techint realizó controles de los niveles de radiación para conocer si se habría expuesto la fuente radiactiva.

La cápsula radiactiva del río Quinindé recién se recuperó el 3 de septiembre del 2003 tras un operativo que incluyó a un equipo de 40 infantes de Marina, 12 buzos, una retroexcavadora, técnicos de la Comisión Ecuatoriana de Energía Atómica y el desviamiento del cauce del río.

El equipo estaba enterrado en el lodo. En su momento la empresa “Techint advirtió, semanas atrás, que el elemento radiactivo no es contaminante”, según un reporte de EL COMERCIO del 4 de septiembre del 2003. Sin embargo, ahora se conoce que el contacto con el Iridio 192 provoca quemaduras en la piel, trastornos gastrointestinales e, inclusive, la muerte.

En laboratorios especializados, las cápsulas abiertas con Iridio 192 son manipuladas con brazos robóticos debido a su peligrosidad. Su tiempo de vida útil es de 74 días.

Un cuarto caso de desaparición de material radiactivo se dio en 2009. El 26 de agosto de este año, el entonces Ministerio de Electricidad y Energía Renovable reportó la desaparición de un equipo de este tipo en Chillogallo, al sur de Quito. Luego de casi dos semanas de búsquedas, el dispositivo fue hallado, el 5 de septiembre, en el sector de El Troje. El contenedor no habría sido abierto, por lo que no representó problemas ambientales ni humanos.