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El cigarrillo electrónico ocasionaría mutaciones a nivel celular

César Paz y Miño, integrante del equipo que realizó este estudio en el Ecuador. Foto: Archivo El Comercio

En los últimos 10 años, los fumadores han visto al cigarrillo electrónico (e-cigarrillo) como un camino para evitar los efectos nocivos del tabaco tradicional. Sin embargo, un nuevo estudio muestra que si bien se reduce la probabilidad de sufrir cáncer y otros males relacionados con el tabaco, la posibilidad de padecer enfermedades sigue latente.

Un cigarrillo electrónico es básicamente un atomizador con una batería que calienta fluidos -con o sin nicotina- en vapor de agua.

Una investigación del Centro de Investigación Genética y Genómica (CIGG) de la Universidad UTE encontró que el e-cigarrillo es genotóxico. El genetista César Paz y Miño, director del CIGG y cabeza del estudio, explica que esto significa que las células sufren mutaciones -sobre todo las pulmonares- cuando entran en contacto con los químicos que contienen los vapores aromatizados, lo que puede llevar a desarrollar cáncer.

En general, vapear aumenta el riesgo de sufrir enfermedades pulmonares, cardiacas y oncológicas, según los investigadores de este estudio.

La investigación se basó, en su primera fase, en una revisión bibliográfica de análisis a nivel mundial. El estudio liderado por Paz y Miño fue publicado en idioma inglés en la revista especializada BioMed Research International.

La idea de este trabajo surgió en el contexto de la investigación de sustancias genotóxicas en el CIGG desde hace 20 años. Además, los movió el hecho de que hay pocos estudios sobre los riesgos de la salud asociados a los compuestos que se encuentran exclusivamente en los cigarrillos electrónicos, a pesar del aumento en su uso.

La investigación se centró principalmente en la composición de los fluidos y el calentamiento de los metales en el e-cigarrillo. Los e-líquidos se componen de glicoles, nicotina, metales, carbonilos e hidrocarburos aromáticos, entre los principales elementos.

El cigarrillo electrónico tiene, según el estudio, 84 químicos dañinos, 50 son exclusivos y 34 comunes con el cigarrillo tradicional. La lista completa de estas sustancias fue incluida en la publicación científica.

Los compuestos se clasificaron según su potencial carcinógeno y otros parámetros, como riesgo asociado a la salud de vías respiratorias, sistema cardiovascular, efectos citotóxicos y neurotoxicidad, entre otros parámetros.

Los daños causados por el e-cigarrillo podrían incluir desde la toxicidad para los tejidos y la irritación de la piel provocada por el aromadendreno, hasta la neurotoxicidad producida por el alcanfor. Además, estarían las irritaciones del tracto respiratorio, ojos y piel causadas por el acetato de isoamiloratorio y la glicerina.

Otros estudios han demostrado que la cumarina -otro componente del e-cigarrillo- provoca alteraciones de conducta e irritación orgánica sistémica. Lo mismo produce el butirato de butilo.

El ácido acético es abiertamente tóxico para los tejidos, como el fenantreno de metilo. Los dos se consideran sustancias oncogénicas.

El efecto de un 11% de los 50 compuestos únicos de los cigarrillos electrónicos sigue siendo desconocido. La mayoría de estos se encuentra principalmente en los e-líquidos utilizados para dar sabor a los vapeos, como la etil vainillina y el cinamaldehído.

Paz y Miño resume que el cigarrillo electrónico es menos dañino que el convencional para las células pulmonares. La relación de los daños causados por el tabaco común frente al e-cigarrillo es de tres a uno.

El oncólogo Fermín Vargas afirma que el cigarrillo electrónico debería ser un paso previo a dejar los cigarrillos de cualquier tipo por completo. De hecho, no se recomienda a usuarios nuevos.

El especialista recuerda que el riesgo de tener una afección de cualquier magnitud cuando se vapea es del 50%. Además, diferentes estudios analizados encontraron rastros de nicotina en ciertos e-líquidos.