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Amantes del buceo pueden ayudar a cuidar a los tiburones en Galápagos

La ‘app’, al registrar las fotos de escualos como el tiburón martillo, se convierte en una guía gratuita para otros usuarios, mientras los científicos realizan el monitoreo. Foto: cortesía Alex Hearn.

La ‘app’, al registrar las fotos de escualos como el tiburón martillo, se convierte en una guía gratuita para otros usuarios, mientras los científicos realizan el monitoreo. Foto: cortesía Alex Hearn.

La ‘app’, al registrar las fotos de escualos como el tiburón martillo, se convierte en una guía gratuita para otros usuarios, mientras los científicos realizan el monitoreo. Foto: cortesía Alex Hearn.

Los amantes del buceo ahora pueden contribuir al monitoreo y cuidado de los tiburones de Galápagos. A través de una aplicación los visitantes de las islas pueden registrar sus observaciones, que servirán para estudiar a las especies y crear planes de conservación.

Alex Hearn, investigador de la Universidad San Francisco de Quito, explica que este concepto se conoce como ‘ciencia ciudadana’. En este caso, las aplicaciones móviles se están convirtiendo en herramientas para involucrar a las personas en acciones a favor de la fauna marina. La iniciativa que se ­está implementando en Galápagos fue inspirada en la situación de Isla del Coco, en Costa Rica.

Allí solo hay una compañía de buceo con tres embarcaciones y su propietario implementó un sistema para que los guías llenaran una hoja de Excel después de cada buceo. Esta práctica se realizó durante 27 años y lograron tener datos interesantes, como el aumento en la abundancia de los tiburones tigre.

Shark Count Galapagos, creada por Galápagos Conservancy, el Parque Nacional Galápagos y la USFQ, está basada en este sistema. Esta surgió ante la necesidad de saber cómo la reserva marina estaba contribuyendo a la protección de estos animales.

Hearn explica que es complicado realizar los conteos en el mar debido a las corrientes, la extensión del área y a las condiciones de la reserva. Por eso se dieron cuenta que necesitaban “más ojos en el agua”.

El proceso consiste en que las personas hagan un reporte en la ‘app’ después de cada buceo. Los usuarios deben anotar la fecha, la hora, el sitio de buceo, el nombre de la compañía con la que estuvieron y, por último, deben notificar las especies que pudieron observar durante su trayecto.

Esta información pasa a una base de datos que está disponible en la misma aplicación. Las personas pueden consultar dónde es el mejor sitio para ver cada especie de tiburón o cuántos ejemplares se pueden llegar a observar.

Eduardo Espinoza, científico del Parque Nacional Galápagos, explica que los datos recabados ayudan a brindar información de la abundancia relativa y estacionalidad de estas especies, principalmente de los tiburones como el martillo y ballena. Dice que esto es fundamental para entender su estado y para su conservación.

Desde mediados del 2017 hasta el momento, la aplicación ha registrado alrededor de 900 observaciones, realizadas por científicos y visitantes de las islas. Con los datos recolectados se pretende crear registros para determinar patrones y monitorear la salud de estas poblaciones.

Aunque desde su creación es muy corto el tiempo como para obtener conclusiones de lo que se ha observado, Hearn dice que se confirma que hay una gran variabilidad en los grupos de tiburones.

Esta herramienta permite tener abundante información sobre las especies, pero es necesario controlar la calidad. Por eso los científicos tienen medidas para asegurarse de que el usuario realmente estuvo en el lugar y pudo ver lo que registró en la base de datos.

Hearn explica que al hacer la revisión de la información, la dividen dependiendo de si la fuente fue un turista de buceo, un guía o un científico. Esta herramienta sirve como un modelo para aplicar en otros animales. La siguiente etapa del proyecto es expandir este modelo a más sitios.

Actualmente están trabajando para replicarlo en la isla de La Plata, en la Costa ecuatoriana. La ‘app’ se está ampliando para registrar también las observaciones de quienes practican esnórquel.