23 de diciembre de 2018 00:00

Los casos de envenenamiento amenazan al cóndor andino

El cuerpo de Ami fue hallado en los páramos, entre los cantones de Salcedo y Pujilí. Foto: Cortesía Fundación Cóndor Andino.

El cuerpo de Ami fue hallado en los páramos, entre los cantones de Salcedo y Pujilí. Foto: Cortesía Fundación Cóndor Andino.

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Redacción Tendencias
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tendencias@elcomercio.com

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El envenenamiento se ha convertido en una de las principales amenazas para la conservación del cóndor andino. Desde enero del 2017 hasta diciembre del 2018 se han registrado alrededor de 100 muertes en toda la región asociadas a esta causa.

Si se toma en cuenta que la población del cóndor andino es de 6 700 especímenes en todo el mundo y es un animal que está en peligro crítico de extinción, estas cifras resultan alarmantes, ya que estos ataques podrían acelerar la desaparición de estas aves.

La problemática se extiende en todos los países de la región donde habita este animal. En enero de este año, 34 cóndores murieron por envenenamiento en Mendoza, Argentina, y en octubre nuevamente se difundió la noticia del hallazgo de otros 23 cóndores envenenados en las provincias argentinas de Neuquén y Santa Cruz.

Aunque ese país es donde más muertes se han reportado este año, Ecuador no escapa de esta realidad. La semana pasada se dio a conocer el hallazgo del cuerpo de la cóndor Ami, que se presume murió por la misma causa. El animal fue encontrado en una zona donde hay un conflicto con los perros ferales de las mismas comunidades que atacan al ganado. Por eso, una de las hipótesis es que Ami consumió una carroña envenenada.

Fabricio Narváez, técnico de campo de la Fundación Cóndor Andino, explica que en muchos casos los envenenamientos son dirigidos hacia estos animales porque se los acusa de atacar al ganado. En otras ocasiones, el veneno está dirigido a especies como los pumas o los perros ferales, pero al colocarlo en la carroña los cóndores resultan afectados.

El caso de Ami no es un hecho aislado. Narváez cuenta que en el pasado ya se registró el envenenamiento de otros tres cóndores que contaban con rastreadores satelitales. De estos, dos pudieron ser rehabilitados y liberados nuevamente con bandas alares para continuar monitoreándolos.

La muerte de Ami tiene un grave impacto sobre el estado de los cóndores en el país, ya que era una hembra que estaba a punto de empezar su etapa reproductiva y se tenía las esperanzas de que en el futuro podría contribuir a que aumente la población de estos animales en Ecuador.

Según Narváez, uno de los principales problemas en el país es que hay un desequilibrio en la estructura poblacional del cóndor. Esto significa que el número de inmaduros o juveniles es bastante menor en comparación a la cantidad de especímenes adultos.

Esta fue una de las conclusiones del último
Censo nacional del cóndor andino que se realizó este año. En el documento previo del 2015 se consideraba que la estructura estaba relativamente sana, dice Narváez. Había un número equilibrado entre adultos e inmaduros, pero ahora esa población está desproporcionada.

El investigador dice que esto podría significar que hay un alto índice de mortalidad en los inmaduros o que simplemente los adultos ya no se están reproduciendo. Con las muertes de individuos que están entrando en su madurez, como en el caso de Ami, la situación se vuelve más caótica para la especie.

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