2 de febrero de 2018 06:55

Carlos Vives derrochó energía con un repertorio variado en el Rumiñahui

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Paola Gavilanes
Redactora (I)

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Pura energía. Así es Carlos Vives, el músico colombiano que se reinventa manteniendo su esencia, el vallenato, en cada uno de sus temas.


Ese Vives, precisamente, deleitó al público capitalino la noche del 1 de febrero del 2018 con un repertorio cargado de romance, gaitas, guacharacas, guitarras y congas, y con una tremenda sorpresa: fue el cómplice de un hombre que pidió matrimonio a su enamorada.

Antes de interpretar la canción Volví a nacer, la nuúmero 13 de una lista de 16 temas, Vives invitó a Sofía al escenario. “En todo este tiempo he casado a más parejas que monseñor. Pasa Sofy”, dijo exhibiendo una amplia sonrisa.


La pareja subió al escenario y el también compositor y actor interpretó uno de los temas más esperados por los espectadores. Los hombres y mujeres que coparon los graderíos del coliseo General Rumiñahui gritaron, aplaudieron y hasta lloraron de la emoción. La pareja bailó sobre el escenario, abrazó a Vives y se despidió del público que celebró la respuesta positiva de la novia.

Vives llegó al país con el Vives Tour, nombre de la gira con la que hoy ( 2 de febrero del 2018)  visitará a Guayaquil y después a Perú, México. El nombre del tour se desprende de su última producción discográfica, que es un canto al amor y a la cotidianidad.

El artista colombiano arrancó el show a las 21:12, tras la presentación del ecuatoriano Helian Evans. Hizo esperar al público entre 30 y 40 minutos antes de aparecer sobre el escenario pero al final valió la pena, pues protagonizó un concierto divertido, cargado de sentimiento. Arrancó el repertorio con el tema Al filo de tu amor. Después, cantó Pa Mayte. Ella es mi fiesta, La Canaguatera, El testamento. En total, fueron 16 canciones.


Vives apareció sobre el escenario luciendo un traje oscuro y tras interpretar el segundo tema saludó a Quito. Minutos más tarde mostró al público una camiseta con los colores de Ecuador y un balón con el que hizo cascaritas.

En la mitad del concierto, en cambio, recordó su primer show en Quito. “Cuando ustedes me llaman, voy encantado”, dijo. Sobre el escenario también mostró su amor por el deporte, pues además de las cascaritas, boxeó y hasta practicó esgrima.

El público volvió a aplaudir su entrega y se despidió del músico que tras dos décadas de trabajo sigue sorprendiendo con temas que ocupan los primeros lugares en varios listados especializados de América Latina y Estados Unidos.

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