21 de febrero de 2021 00:00

Carlos Echeverría: 'Incertidumbre, una vía para la reinvención'

Carlos Echeverría Kossak en el exterior de la Galería + Arte, al norte de Quito. Foto: Archivo / EL COMERCIO

Carlos Echeverría Kossak en el exterior de la Galería + Arte, al norte de Quito. Foto: Archivo / EL COMERCIO

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Gabriel Flores

Carlos Echeverría nació en Poznan, Polonia, en 1981. Tiene un doctorado en Bellas Artes por la Academia de Bellas Artes de Cracovia, Polonia. Es profesor en la carrera de Artes visuales de la U. San Francisco de Quito. Uno de sus cuadros se exhibe en la muestra ‘Incertidumbres’.

El filósofo polaco Zygmunt Bauman decía que la única certeza que tenemos es la incertidumbre, ¿usted qué piensa?

La incertidumbre siempre ha sido parte de la vida de los seres humanos, pero es un estado que se ha intensificado en el último año y que ha hecho nuestras vidas más caóticas y desordenadas. La incertidumbre es algo que ha cobrado fuerza, en todo el mundo, desde la crisis financiera del 2008. Uno de los términos que más he escuchado desde entonces es el de ‘slowbalization’, que hace referencia a cómo se está ralentizado la economía mundial y cómo esto ha puesto en crisis la lógica modernista de crecimiento desmedido.

¿Cómo esta idea de incertidumbre que se ha exacerbado con la pandemia ha cambiado nuestra relación con el tiempo?


Por un lado, la incertidumbre que estamos viviendo está generando menos interacción entre las personas y que todos los días se empiecen a asemejar más entre sí. Por otra parte, hemos dejado de pensar en el tiempo futuro y la vida se ha comenzado a llenar de estos pequeños rituales cotidianos. Personalmente, he sentido que el tiempo es más corto y que se escurre más rápido. En muchas partes ha existido una impaciencia por volver a ciertos lugares y a ciertos comportamientos. En Polonia, por ejemplo, se relajaron muy rápido y empezaron nuevamente con presentaciones y conciertos y en menos de un mes las autoridades tuvieron que dar marcha atrás.

¿Necesitamos un mínimo de certezas para seguir funcionando como sociedad?

Bauman siempre decía que antes una persona que entraba a un trabajo durante sus años de juventud podía tener, más o menos, la certeza de que en el futuro podría jubilarse en esa misma empresa. Ahora, que un joven pueda pensar en esa idea es algo utópico. Mis papás hablan mucho del tema de las jubilaciones y cuando los escucho pienso que es algo que probablemente no alcance a ver. Creo que entre las certezas mínimas que necesitamos como sociedad está la salud y la educación. También es importante tener certezas sobre el cuidado de los niños. Hay estudios que muestran que desde el 2014, la mayoría de personas en el mundo empezó a tener máximo dos hijos y otros que muestran que la cantidad de personas solteras superó a la de casados. Esas son solo dos ejemplos de cómo la incertidumbre sobre el futuro va moldeando nuestras vidas.

Muchas personas ven en el tiempo de incertidumbre una oportunidad. ¿Cuándo es viable esa posibilidad?


Slavoj Žižek dice que si el mundo fuera totalmente justo sería un lugar inhabitable, pero lo cierto es que en este tiempo hemos visto cómo los ricos han incrementado sus fortunas y los pobres se han vuelto más pobres. Ver a la incertidumbre como una oportunidad es algo que, sin duda, ha sido más factible para las personas que tienen más recursos. Pensemos qué oportunidades han tenido las personas que antes de la pandemia vivían del turismo, la mayoría se ha quedado sin un piso.

¿Cómo este tiempo de incertidumbre constante está cambiando la forma en que nos relacionamos con los otros?

Este tiempo de incertidumbre ha hecho que nuestro círculo social se reduzca y que nos comuniquemos con muy pocas personas. Creo que una de las cosas que hemos perdido en medio de este contexto es el encuentro espontáneo, accidental y sorpresivo que teníamos con los otros. Ahora, los encuentros son más teleológicos y programados. También ha cambiado nuestra relación con la naturaleza. La mayoría, la veíamos como algo totalmente controlable y ahora sabemos que es un mundo que estamos muy lejos de llegar a comprender.

¿Puede pensar en algo positivo sobre la incertidumbre?

El exceso de incertidumbre te puede desmotivar, pero también te puede ayudar a sorprenderte, porque en ella hay una cierta libertad, donde nada está dicho aún. Esta incertidumbre puede llevar a la reinvención. Pensemos en lo que pasó hace unas semanas con el caso de GameStop y lo que hizo en Wall Street.

¿El arte está más del lado de las certezas que de las incertidumbres?

Creo que el arte siempre está jugando entre estos dos mundos. Un poco, el trabajo del arte es exponer una cierta sensibilidad, subrayar cosas que no son tan perceptibles para todo el mundo. Para pintar el cuadro que se exhibe en la muestra ‘Incertidumbres’ me dejé llevar por lo ambiguo y por lo absurdo. Quería mostrar cómo los espacios de la casa se están reestructurando y resignificando durante esta pandemia.

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