25 de octubre de 2020 00:00

La vigilancia apuntala al capitalismo del siglo XXI

‘La era del capitalismo...’El libro se publicó en el 2019. Fue traducido al español por Albino Santos, bajo el sello de la editorial Paidós. Es uno de los 100 mejores libros del siglo XXI, según ‘The Guardian’. Foto: EFE

‘La era del capitalismo...’El libro se publicó en el 2019. Fue traducido al español por Albino Santos, bajo el sello de la editorial Paidós. Es uno de los 100 mejores libros del siglo XXI, según ‘The Guardian’. Foto: EFE

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Gabriel Flores
Redactor (O)

En junio del 2020, Business Insider, un medio digital estadounidense especializado en noticias financieras, publicó una lista de las veinte empresas que más dinero estaban ganando durante la pandemia. En el ‘top ten’ con mayor crecimiento bursátil aparecieron Amazon, Facebook, Alphabet (filial de Google), Apple y Microsoft, compañías a las que Shoshana Zuboff llama empresas capitalistas de la vigilancia.

Este término es uno de los que más utiliza Zuboff, profesora emérita de Harvard Business School, en ‘La era del capitalismo de la vigilancia’. En el libro, que se publicó el año pasado, la autora explica cómo ha funcionado el capitalismo durante las dos primeras décadas del siglo XXI, bajo qué reglas se ha desarrollado y quiénes han impulsado los cambios que lo diferencian del capitalismo de mercado.

La autora, a más de explicar la dinámica del capitalismo durante estos años, da nombre a cada uno de los nuevos procesos económicos, sociales y culturales que han aparecido. Entre los conceptos que seguramente protagonizarán los debates de la humanidad en un futuro cercano está el de capitalismo de la vigilancia.

Zuboff lo define como un nuevo orden económico que reclama -unilateralmente y para sí- la experiencia humana, entendiéndola como materia prima gratuita y aprovechable para una serie de prácticas comerciales ocultas de extracción, predicción y venta de datos que modifican la conducta.

“Aunque algunos de dichos datos -dice- se utilizan para mejorar productos o servicios, el resto es considerado como un excedente conductual privativo (propiedad de las propias empresas capitalistas de la vigilancia) y se usa como insumo de procesos avanzados de producción conocidos como inteligencia de máquinas, productos predictivos que prevén lo que cualquiera de ustedes hará ahora, en breve y más adelante”.

La autora explica que Google es la empresa que inventó y perfeccionó el capitalismo de la vigilancia y que en este proceso tuvo a su favor la ausencia de impedimentos legales y de algunos acontecimientos históricos, entre ellos los atentados del 11S. También señala que su modelo se extendió con rapidez hacia empresas como Facebook y Microsoft, y que en la actualidad la lógica que maneja ha llegado, incluso, a las empresas que están ‘offline’.

Con los datos de las experiencias humanas que manejan estas empresas, Zuboff asegura que se abrió un nuevo mercado, el de los futuros conductuales. Apostar por tener información sobre el comportamiento futuro de los seres humanos ha generado que las empresas capitalistas de la vigilancia se hayan enriquecido más que cualquier otra en toda la historia de la humanidad.

El capitalismo de la vigilancia también ha dado paso a lo que la autora llama el poder instrumentario, un poder que conoce el comportamiento humano y le da forma, orientándolo hacia los fines de otros. “En vez de desplegar armamentos y ejército, obra su voluntad a través del medioambiente automatizado conformado por una arquitectura informática cada vez más ubicua, de dispositivos inteligentes y de cosas y de espacios que están conectados a la Red”.

Para explicar cada uno de estos conceptos combina los métodos con los que trabaja una científica social -historia, filosofía e investigación cualitativa- con los de una ensayista. Por esta razón, a lo largo del libro, aparecen varias de sus experiencias personales. La autora sostiene que la sociedad no será capaz de apreciar en toda su magnitud la gravedad del capitalismo de la vigilancia y sus consecuencias, si no logra hallar en su vida cotidiana los “contornos inconfundibles de sus cicatrices”.

¿Qué está en peligro en la era del capitalismo de la vigilancia? La autora sostiene que básicamente lo que está en riesgo es la democracia, la libertad y el futuro de los seres humanos. Su análisis va más allá de las necesarias regulaciones que deberían tener todas las empresas que practican el capitalismo de la vigilancia respecto del manejo de la información de las personas. Sostiene que así como se prohibió el mercado de esclavos o el mercado de órganos humanos, se debería prohibir el mercado de los futuros conductuales, porque socavan la democracia y la libertad de todas las personas.

Entre los términos que introduce dentro de estas investigación también está el del Gran Otro y el de la vida en la colmena. Con el primero hace referencia al aparato digital que le sirve al capitalismo de la vigilancia para seguir desarrollándose. “Es el títere sensitivo, computacional y conectado que transfiere, convierte, monitoriza, computa y modifica la conducta humana. Gracias al Gran Otro, el poder instrumentario reduce la experiencia humana a comportamientos observables y medibles”.

Para explicar la idea de ‘vida en la colmena’, y cómo esta potencia el crecimiento de mercados conductuales, recurre a los resultados del estudio realizado a estudiantes universitarios en 10 países de cinco continentes distintos sobre consumo de medios, a quienes se pidió que se abstuvieran de usar cualquier medio digital durante veinticuatro horas. El resultado fue que en cada país, la mayoría de los participantes admitió no haber podido aguantar todo el día desconectados, por esta idea naturalizada de vida en ‘colmena’.

Como sostiene Zuboff, el capitalismo de la vigilancia no es el capitalismo de toda la vida porque los capitalistas de la vigilancia “reclaman libertad para ordenar el conocimiento y luego utilizan la ventaja de ese conocimiento no para proteger y expandir la libertad de una sociedad democrática, sino para proteger y expandir su propia libertad”.

Para crear este mapa teórico, Zuboff entabló un diálogo con autores como Émile Durkheim, Max Weber, Hannah Arendt, Theodor Adorno, Karl Polanyi, Jean-Paul Sartre y Stanley Milgram. Asegura que, al igual que ella, estos pensadores se esforzaron por poner nombre a lo inédito en la época que les tocó vivir. Todas estás reflexiones están acompañadas, al inicio de cada capítulo, por ‘Sonnets from China’ (Sonetos desde China), del británico W. H. Auden.

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