11 de abril de 2019 00:00

La Biblioteca de las Artes abre el archivo histórico al público

Ramiro Noriega (izq.), rector de la Universidad de las Artes, abre una caja con negativos de prensa del siglo XX. Fotos: Mario Faustos / EL COMERCIO

Ramiro Noriega (izq.), rector de la Universidad de las Artes, abre una caja con negativos de prensa del siglo XX. Fotos: Mario Faustos / EL COMERCIO

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Alexander García

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El archivo es un tesoro por descubrir, según el crítico e historiador de cine guayaquileño Jorge Suárez. Como un ratón de biblioteca, el investigador escudriña con guantes y mascarilla en la hemeroteca de 1 500 tomos de diario El Telégrafo, parte del archivo histórico que abrió al público la Biblioteca de las Artes de Guayaquil.

Suárez prepara para mayo el lanzamiento de un libro sobre la historia de los premios Oscar con una visión guayaquileña y anécdotas de visitas a Guayaquil de estrellas del cine como Tyrone Power y Clark Gable, productores como Douglas Fairbanks, el primer presentador de los Oscar en 1929 o el propio Walt Disney. “Trato de revivir ese Guayaquil y he recurrido mucho al periódico. Estoy trabajando, además, en un libro sobre las historia de la aviación comercial guayaquileña”, indicó el escritor.

La bóveda del antiguo Banco de Descuento alberga los tomos de El Telégrafo desde 1886 hasta la actualidad, encuadernados con tapa dura verde. El fondo, abierto al público desde finales de febrero, incluye además 1,4 millones de fotografías (en papel, negativos, slides y formato digital) y colecciones de otros periódicos locales y revistas, tanto ecuatorianas y extranjeras.

La Universidad de las Artes (UArtes) emprendió un proyecto de digitalización de los ejemplares de El Telégrafo. Hasta ahora se han digitalizado los periódicos desde su fundación en 1884 hasta 1901. Los ejemplares pueden consultarse en los computadores de la biblioteca de la universidad.

“El proyecto busca digitalizar todo el archivo; es un trabajo que tomará años”, indicó Ramiro Noriega, rector de la UArtes. “El fondo está disponible para todos los usuarios y especialmente para que los creadores e investigadores puedan trabajar contenidos desde la memoria. Por eso reivindicamos la necesidad de desarrollar los archivos”.

Los tomos están en una de las bóvedas bancarias de la primera planta, de acceso público. Las fotografías están dispuestas en cajas y archivadores metálicos en el tercer piso de la biblioteca, reservada sobre todo para investigadores.

La maestría de Fotografía y Sociedad en América Latina, abierta por la UArtes el año pasado, puede establecer relaciones con el archivo y brindar la oportunidad de investigar, criticar y exhibir el fondo de millones de fotos, según el rector. “Hemos creado a la vez un centro de investigación de la fotografía, cuya sede será el subterráneo de la Mz 14, en las calles 9 de Octubre y Panamá, el antiguo edificio del Banco La Previsora que abriremos en junio próximo, con una galería donde se podrá vincular al público a un fondo como este archivo histórico”, indicó Noriega.

Por lo pronto, la Biblioteca expone, por la apertura del archivo al público, una selección de 15 fotografías de prensa de la sociedad ecuatoriana entre las décadas de 1930 y 1990. Se trata de imágenes de la vida cotidiana de la ciudad, sobre el poder político y los movimientos sociales o de la presencia de la mujer en el campo laboral.

La fachada de 1954 del Banco de Descuento -edificio que alberga ahora a la Biblioteca- 1954 o las filas que se formaron a sus afueras cuando quebró en 1985 hacen parte las fotografías exhibidas.

El historiador Ángel Hidalgo, quien participó en una charla sobre el archivo, exaltó al repositorio como el fondo documental hemerográfico más antiguo que existe en Guayaquil. “El archivo es útil para la investigación de múltiples disciplinas, como la fotografía, la caricatura, la historia de la arquitectura”, indicó.

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