24 de abril de 2019 00:00

En el barrio Los Portales de Otavalo se recupera la identidad

El artista Fernando Pujota resalta íconos de la cultura Otavalo, en su obra

El artista Fernando Pujota resalta íconos de la cultura Otavalo, en su obra. Foto: José Luis Rosales/EL COMERCIO

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José Luis Rosales
Redactor
(F-Contenido Intercultural)

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El sonido alegre del trinar de las golondrinas atrapa la mirada de los niños del campo. Esa imagen plasmó el artista plástico Fernando Pujota en uno de los muros del barrio Los Portales, de Otavalo.

Como esta pintura, 10 más alegran las paredes de este rincón de la urbe, que está catalogado como patrimonio cultural del ‘Valle del Amanecer’.
Esta fue una de las 12 expresiones artísticas que congregó la segunda minga cultural, que se hizo el fin de semana.

Como fue en el pasado, los herederos de los primeros habitantes de Los Portales quieren inyectarle vida a esta antigua plazoleta otavaleña. La construcción de este espacio data de los orígenes de la ciudad. “Aquí funcionaron las primeras ferias sabatinas”, explica David Andrade, dirigente del barrio. Él agrega que para su construcción se tomó en cuenta la ubicación.

Según la cosmovisión andina, hay una triangulación entre Los Portales, Rey Loma (El Lechero) y las Tolas de Santiaguillo, que son íconos de la cultura kichwa Otavalo.

El sitio está rodeado de edificaciones simbólicas que conjuntamente con la plaza integran un conjunto patrimonial. Por eso, los vecinos con el apoyo de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, sede Ibarra y las universidades de Otavalo y Tecnológica Equinoccial trabajan en un proyecto para la declaratoria del centro histórico de la urbe.

Andrade señala que esa iniciativa la presentarán al alcalde electo Mario Conejo. En el caso de Los Portales, la propuesta es que la plaza tenga las características con las que inicialmente fue concebida. La idea es contar con un espacio para la recuperación de tradiciones y costumbres, con una visión artístico cultural.

Una muestra de ello es la fiesta en homenaje al Señor de Las Angustias, que nació en Los Portales. Por eso, desde el año anterior se retomó esta celebración que refleja el sincretismo religioso cultural.

Los actos centrales se desarrollan el 2 y 3 de mayo. A más de los ritos católicos, los festejos incluyen la quema de chamizas, juegos pirotécnicos y expresiones populares como la vaca loca y el palo encebado.

Esta manifestación perdió brillo, asegura Andrade, por la construcción del Mercado 24 de Mayo, que fue derrocado en enero del 2017. Los vecinos como Juan Terreros esperan un cambio positivo. Aspiran que sea un espacio nuevo para el desarrollo turístico de la zona norte.

Por lo pronto, este rincón otavaleño se ha convertido en un lugar de visita para los viajeros. Uno de sus atractivos son los cerca de 30 murales que se han pintado, en varias etapas, desde el año anterior. Una de las obras más recientes de este tipo es la del artista César Campués, de la parroquia San Pablo de Lago.

En una pared de uno de los pórticos, plasmó a un hombre que carga una vasija de barro sobre su espalda y tiene su mirada fija al ‘taita’ Imbabura, una deidad de los kichwas. “A través de la pintura queremos rescatar nuestra identidad”.

En esta segunda minga actuaron grupos de música andina y contemporánea. También hubo danza tradicional como la que ofreció el conjunto Huayra Faccha. En el escenario se resaltó la interculturalidad del cantón imbabureño.

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