7 de junio de 2019 00:00

La Bajada de los Reyes es un patrimonio cultural del país

Pastores, reyes magos, diablos y jinetes hacen parte de la manifestación cultural. Foto: Cortesía/Gad Municipal de Santa Ana

Pastores, reyes magos, diablos y jinetes hacen parte de la manifestación cultural. Foto: Cortesía/Gad Municipal de Santa Ana

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Alexander García
Redactor agarciav@elcomercio.com
(F-Contenido Intercultural)

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Cada 6 de enero los diablos andan sueltos en el cantón Santa Ana, en Manabí. Visten de rojo con cola y capuchas del mismo color y recorren el poblado intentando raptar a las figuras del Niño Jesús de los pesebres de la comunidad.

Los nacimientos son defendidos por un grupo de jinetes y por los llamados ‘viejos cañutos’, personajes con máscaras que utilizan una caña para proteger los pesebres y apalear a los diablos.

En el juego que supone la fiesta popular católica, si algún diablo se atreve a raptar a la figura de Jesús y es atrapado con lazo por los jinetes montuvios, será llevado por los caballistas al monte y amarrado en un árbol como castigo simbólico.

La manifestación cultural llamada La Festividad de Bajada de los Reyes Magos y Caretas Abajo de la provincia de Manabí recibió la certificación como patrimonio cultural inmaterial del Ecuador de parte del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC).

La fiesta se celebra también en parroquias de Portoviejo como Picoazá y en Santa Ana concluye con un multitudinario baile popular en la plaza central de la población, donde al grito de “careta abajo”, los participantes revelan su identidad y se otorgan premios al mejor disfraz o al peor bailarín.

Los Reyes Magos, María, Jesús, José
y los pastores de la tradición católica también son interpretados por los pobladores y recorren Santa Ana en una fiesta en la que participan más de 300 personas y que comienza a prepararse a partir del 25 de diciembre de cada año.

Los habitantes han incorporado tradiciones del contexto campesino montuvio como el uso de objetos de caña y de caballos para capturar a los personajes disfrazados de diablos y proteger los ‘nacimientos’, destaca en un comunicado el Instituto. “La festividad cumple una función social debido a que los participantes, habitantes del cantón y visitantes disfrutan de los espacios públicos construyendo un tejido social y un sentimiento de identidad”, resalta Patrimonio.

La Bajada de los Reyes conjuga religiosidad, tradiciones de la campiña manabita y la celebración tradicional de la Navidad y del Día de los Reyes Magos, quienes tras el nacimiento de Jesús de Nazaret acudieron desde Oriente para rendirle homenaje y entregarle regalos.

Con el apoyo del Municipio de Santa Ana y de las comunidades organizadoras de esta festividad, el INPC realizó una investigación etnográfica y registro participativo de las pasadas festividades.

Fabián Bedón, quien participó en la investigación, resaltó el carácter simbólico y el sincretismo entre la religión católica y las prácticas culturales del sector en una manifestación que ha sido transmitida de generación en generación. “Se utilizan elementos propios de la bioregión, como los vaqueros del pueblo montuvio que defienden a los belenes”, dijo Bedón, quien destacó la mezcla de lo divino y profano.

En la declaratoria se subraya además la liberación de los personajes disfrazados que durante esta festividad “expresan sus contrariedades, se empoderan de los espacios públicos y redimen sus acciones”, al tiempo que validan el contexto natural y tradicional del pueblo montuvio.

“Los hombres también se disfrazan de mujeres o transgéneros en una fiesta liberadora, en una parodia de los sexos que transgrede la cotidianidad de las relaciones de pareja”, agregó Bedón. Él es el responsable de transferencia de conocimiento del centro de investigación e interpretación Cerro Jaboncillo, adscrito al INPC.

“La población cambia completamente los papeles, se apropia de los espacios públicos bajo sus propias reglas, administran el tiempo y el espacio, los personajes usan una máscara y se liberan a través de esa lúdica”, dice el experto.

Tras la declaratoria, el Gobierno Autónomo Descentralizado de Santa Ana debe presentar un plan de acción y de salvaguarda que garantice la continuidad en el tiempo de esta manifestación.

“Una vez que la Alcaldía entregue el plan a Patrimonio Cultural, la fiesta puede entrar en la lista representativa del patrimonio inmaterial del Ecuador, junto a otras 30 manifestaciones culturales en todo el país”, explicó el investigador de la Zonal 4 del INPC.

Raúl Moreira lleva 10 años participando en la fiesta en diferentes papeles, casi siempre como diablo rojo con carné en el cuello y con un pito en la boca.

La Bajada de los Reyes es una manifestación muy rica culturalmente y nos enorgullece. Esperamos que con la declaratoria la festividad tome un interés nacional y ya no solo provincial”, dijo Moreira, sobrino del organizador principal de la fiesta en Santa Ana, Richard Cedeño, quien cuenta con decenas de caretas y disfraces e impulsa la manifestación desde hace 30 años.

“La Bajada es una tradición de más de 100 años, pero nos hemos preocupado de mantenerla viva junto a la asociación local de caballistas”, agregó.

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