21 de abril de 2019 00:10

Presencia de especies no nativas aumenta

Caulera racemosa y Botrylloides nigrum son dos de las especies introducidas que se encontraron durante la investigación.

Caulera racemosa y Botrylloides nigrum son dos de las especies introducidas que se encontraron durante la investigación. Fotos: Sofía Green y Fundación Charles Darwin 

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Isabel Alarcón
Redactora (I)
ialarcon@elcomercio.com

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La presencia de especies no nativas e invasoras es uno de los desafíos para la conservación de las islas Galápagos y una de las mayores amenazas para su flora y fauna nativa. El incremento de la llegada de turistas, pobladores y el ingreso de embarcaciones y navíos son algunos de los factores que han permitido que estas especies introducidas ingresen al archipiélago y se establezcan.

Aunque esta problemática es conocida, un reciente estudio demuestra que es más grave de lo que se pensaba hasta el momento. En un artículo reciente publicado en la Revista de Invasiones Acuáticas se revela que las islas tienen un número 10 veces mayor de especies no nativas, del que se creía hasta el momento.

En la investigación se documentan 53 de estas. Previamente, según el documento, solo cinco especies introducidas marinas habían sido registradas en las islas ecuatorianas. Los investigadores sugieren que basados en estos nuevos resultados, el número y potencial impacto de especies marinas no nativas en aguas tropicales alrededor del mundo ha sido desestimado.

Un reciente estudio demuestra que la cantidad de organismos marinos introducidos en Galápagos es 10 veces mayor de lo que se pensaba hasta el momento.

Un reciente estudio demuestra que la cantidad de organismos marinos introducidos en Galápagos es 10 veces mayor de lo que se pensaba hasta el momento. Fotos: Sofía Green y Fundación Charles Darwin


María José Barragán, directora de Ciencias de la Estación Científica Charles Darwin, explica que los resultados de esta publicación demuestran que es necesario realizar acciones urgentes. A la cantidad descubierta de especies marinas extranjeras en las islas se suma el aún poco conocimiento que existe sobre este tipo de ecosistemas y sus procesos.

Barragán cuenta que actualmente se tiene más información sobre los organismos no nativos terrestres. Los proyectos en este campo llevan funcionando por más tiempo, a diferencia de los que están enfocados en el ámbito marino. Estos últimos son más recientes y la investigación en este campo demanda más costos.

Inti Keith, bióloga marina senior de la Fundación Charles Darwin y una de las autoras del reciente estudio, coincide en que existe un desconocimiento sobre los organismos marinos no nativos y, a través de estas iniciativas, se busca poner el foco en estos.

En los últimos años se ha evidenciado que los desechos plásticos también están contribuyendo a la llegada de especies no nativas a las islas.

En los últimos años se ha evidenciado que los desechos plásticos también están contribuyendo a la llegada de especies no nativas a las islas. Fotos: Sofía Green y Fundación Charles Darwin


La investigadora cuenta que en el 2012 se inició un proyecto en la Fundación Charles Darwin enfocado en el estudio de estos organismos. Después de realizar un acuerdo con Smithsonian Environmental Research de Estados Unidos, iniciaron la investigación para la reciente publicación en el año 2015. Para esto, colocaron placas en muelles de Puerto Ayora y Baltra y las dejaron allí por varios meses. Cuando las sacaron y las analizaron en laboratorio pudieron identificar a las 53 especies introducidas.

El número no es un indicador de que la llegada de estos organismos sea reciente. Keith explica que pudieron haber estado por varios años en el ecosistema marino, pero no habían sido identificados o investigados hasta el momento. Para la investigadora, esta es solo una línea base. El número de estas especies se cree que va a continuar incrementando, ya que aún falta realizar estudios en San Cristóbal, Isabela y Floreana. También deben analizar las placas que fueron colocadas en los puertos de donde salen embarcaciones hacia las islas Galápagos.

Los investigadores iniciaron el proceso de colocación de las placas en el año 2015. La marcación se realizó en los muelles de Puerto Ayora y Baltra.

Los investigadores iniciaron el proceso de colocación de las placas en el año 2015. La marcación se realizó en los muelles de Puerto Ayora y Baltra. Fotos: Sofía Green y Fundación Charles Darwin


Este es el primer paso para determinar las especies que han sido introducidas a Galápagos en los últimos 500 años, explica Keith. El objetivo ahora es determinar, junto con el Parque Nacional Galápagos, los impactos que estas especies pueden estar causando en la zona y también evidenciar si han sido transportadas a otros sitios en el archipiélago.

Uno de los mayores riesgos es que se conviertan en invasoras, es decir, que las introducidas se asienten, reproduzcan, expandan y empiecen a competir con especies endémicas. Esto podría ser nocivo para la flora y fauna local.

Según Keith, por el momento no se conoce cuántas de las introducidas son invasoras o las amenazas que representan. La idea es trabajar en protocolos de detección temprana y respuesta rápida para monitorear si hay cambios en la zona. Lo que se busca es evitar que estos organismos no nativos causen problemas en los ecosistemas, como ha ocurrido en el pasado en países como Australia o en islas como Hawái.

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