25 de junio de 2019 00:57

El artista Amaru Cholango cruza arte y ancestralidad

Amaru Cholango realizó un ritual-performance como cierre de un taller en Guayaquil. Foto: Mario Faustos/ EL COMERCIO

Amaru Cholango realizó un ritual-performance como cierre de un taller en Guayaquil. Foto: Mario Faustos/ EL COMERCIO

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Alexander García
Redactor agarciav@elcomercio.com
(F-Contenido Intercultural)

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La acción parte de una capa de barro y de cera derretida, extendida en el centro del pasaje Illingworth, del edificio de la Gobernación del Guayas, en el centro de Guayaquil. El artista indígena ecuatoriano Amaru Cholango entra vestido de blanco y con los pies descalzos, quema palosanto y pisa el amasijo de barro, agua y cera, ensuciando sus pies y llevando también el lodo a su rostro -terminará embarrado a cuerpo entero y con grandes pegotes de barro sobre su cara-.

El ritual-performance cerró el taller Cosmovisión andina: los saberes ancestrales y el arte contemporáneo, que el artista dictó la semana pasada en Guayaquil en el marco del IV Encuentro Internacional de Investigación en Artes, organizado por el Instituto Latinoamericano de Investigación en Artes (ILIA).

Con sus trabajos pictóricos con tintas vegetales ancestrales, sus instalaciones y con sus performances, Cholango entrecruza sus raíces ancestrales con el aliento del arte contemporáneo. En el cierre de un taller con estudiantes de la Universidad de las Artes (UArtes), presentó el ‘Maiman rinki’ (Adónde vamos, en quichua), intercalando sus acciones con el lodo con un discurso sobre el destino del hombre y el propósito de la vida.

¿Adónde vas?, ¿quién eres?, ¿qué haces aquí?, preguntaba caminando sobre el lodo. ¿Existe realmente dirección? Y decía que el camino a la sabiduría consiste en aclarar el corazón y fortalecer la voluntad.

“Son principios de la cosmovisión andina, se trata de buscar formas para que nuestros saberes ancestrales tengan parte en la cultura, en el arte e incluso en mallas curriculares universitarias para que no seamos meros copiadores de Occidente, sino que tengamos nuestros propios valores e identidad”, le explicó Cholango a EL COMERCIO.

Nacido en 1951 en Quinchucajas, en la frontera entre las provincias de Imbabura y Pichincha, se descubrió como artista cuando viajó becado a cursar un posgrado en Gran Bretaña. En 1985 inició su trayectoria artística en Alemania.

El ILIA lo destaca además como miembro de la asociación de artistas alemanes, con exposiciones en países europeos y premio Robert Schumann por la instalación ‘Principio masculino y femenino’ (1995). “Mi obra es contemporánea y actual, tiene motivaciones poéticas y políticas, en estos rituales supero el arte conceptual o neoconceptual, en un retorno a las raíces de los antiguos cultos, pero con una mentalidad instalada también en la actualidad”, agregó Cholango.

La idea es volver al pasado con otra mirada, dijo. El artista llamó a indagar en las cenizas del pasado para encender la llama de futuro. En el final de su acción, recogió las improntas de sus pisadas en la cera derretida y el lodo, para volver a convertir esa cera en una vela y una llama. El ritual concluyó esparciendo en forma circular sobre el lodo pétalos de flores amarillas, rojas y blancas.

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