4 de junio de 2019 09:34

El arte rompedor de la líder vanguardista rusa Natalia Goncharova, en Londres

Foto: Twitter @deCultura_mx

Las novedosas obras de arte de la rusa Natalia Goncharova se exhiben en la galería de Londres Tate Modern. Foto: Twitter @deCultura_mx

valore
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0
Agencia EFE

LEA TAMBIÉN

LEA TAMBIÉN

Ni las críticas del público, ni tampoco la censura de la Iglesia impidieron a la artista Natalia Goncharova liderar la vanguardia rusa del siglo XX. Ahora, la Tate Modern de Londres expone sesenta décadas de su controvertida y novedosa carrera.

Natalia Goncharova (1881-1962) fue una pintora, diseñadora de vestuario y decorados, escritora e ilustradora rusa que desafió constantemente las convenciones del arte, de género y del 'statu quo' social a lo largo de su trayectoria artística.

Esta actitud revolucionaria que llevó a Goncharova a romper los límites entre el arte fino y el aplicado, la pintura y el diseño, la performance y el arte corporal, se exhiben en la Tate Modern por primera vez después de 57 años de su muerte.

"Con esta muestra queremos traer de vuelta el trabajo de una artista que, en ocasiones, se ha pasado por alto, así como dejar constancia de la diversidad que caracterizó su práctica", apuntó a Efe durante la presentación la comisaria Katy Wan.

A través de 170 obras, la exposición Natalia Goncharova explora las diferentes fuentes de inspiración que tuvo la artista, desde el primitivismo del arte folclórico ruso hasta los movimientos de vanguardia como el cubo-futurismo, sin dejar de lado los iconos cristianos ortodoxos de su país natal.

Esta mirada heterogénea a varias corrientes durante su viaje como creadora es la razón por la que "es difícil enmarcar a Goncharova en un único estilo artístico", subrayó Wan.

Por ello, el museo londinense alberga obras tan diversas como 'Lavando los lienzos' (1910), inspirado en el arte popular de Rusia; "Autorretrato con lirios amarillos" (1907), que recuerda a los cuadros de pintores como Vicent Van Gogh o Piet Mondrian; o 'El ciclista' (1913), un lienzo que invoca al movimiento del futurismo italiano y ruso.


Esta última pieza fue la que marcó un punto y aparte en el camino de la rusa, pues la consolidó a sus 32 años como una de las representantes más importantes de la vanguardia de su país tras presentar en 1913 en Moscú una gran exposición que reunía más de 800 de sus trabajos.

Es por esto, por lo que el corazón de la muestra de la Tate Modern rinde homenaje a este acontecimiento, ya que permitió a Goncharova instalar por vez primera muchos de sus cuadros de gran formato como 'Harvest' (Cosecha).

Esta serie de nueve partes toma su inspiración de los frescos de las catedrales rusas medievales y gran parte de sus imágenes están relacionadas con la Biblia, concretamente, con el 'Libro de la revelación', del Nuevo Testamento.

La iconografía religiosa que Goncharova plasmó en sus pinturas despertó mucha controversia en la sociedad pues, según explicó Wan, "era muy raro que una mujer recurriera a esos temas en su tiempo", lo que la llevó a ser considerada como una artista polémica por la Iglesia.

En este período destaca el óleo 'Los evangelistas' (1911) de cuatro paneles que enamoró a la crítica de Londres en 1912 pero que, sin embargo, el Comité de Censura Eclesiástica de San Petersburgo condenó como un anti-Cristo artístico en 1914.


Del mismo modo, sobresale 'Anciano con Siete Estrellas. Apocalipsis' (1910), el cual exhibe a un Cristo negro rodeado de los siete candelabros de oro que simbolizaban a las siete iglesias.

Pero no solo sus pinturas religiosas, sino también sus cuadros de desnudos femeninos desafiaron las expectativas sociales del siglo XX, como demuestran 'Una modelo contra un fondo azul' (1909), 'Mujer negra desnuda' (1911), 'La deidad de la fertilidad' (1909) y 'Ninfa de agua' (1908).

En 1915, Goncharova también comenzó a experimentar con la moda en Ginebra (Suiza) y, en 1921, se mudó a París (Francia), donde diseñó trajes de ballet y decorados para la compañía los Ballets Rusos de Sergei Diaghilev, un trabajo que desarrolló desde 1914 hasta la década de 1950.

'Goncharova y Diaghilev quisieron llevar a la capital francesa una versión exótica del ballet ruso, porque durante la década de 1920 todo lo relacionado con Rusia estaba de moda. Así que juntaron a artistas y compositores musicales para construir una experiencia teatral que realmente involucrara al público parisino', relató la comisaria.

Esta faceta de Goncharova se desvela al final del recorrido, donde además se muestran vitrinas con algunos de los trajes originales que diseñó y bocetos que la artista dibujó para las producciones 'Le Coq dor', 'Les Noces' o 'Sadko'.

La amplia y variada carrera artística de Natalia Goncharova podrá verse en la Tate Modern de Londres hasta el 8 de septiembre próximo.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (0)
No (0)