19 de septiembre de 2019 00:00

Andrés López celebra los 15 años de 'La pelota de letras' en Ecuador

El actor y comediante colombiano Andrés López

El actor y comediante colombiano Andrés López presenta el monólogo 'La pelota de letras' en Ecuador. Foto: cortesía Andrés López.

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Fernando Criollo

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En el 2004, Andrés López se instalaba en la cima del ‘stand up comedy’ con el estreno de ‘La pelota de letras’. Desde entonces el actor y comediante colombiano no ha dejado de rodar por el mundo, compartiendo con más de 2,7 millones de espectadores en 2 000 presentaciones, sus ideas sobre lo que distingue a una generación de otra.

El éxito de este cómico monólogo lo trae de regreso a Ecuador para celebrar los 15 años de ‘La pelota de letras’, con dos presentaciones, el viernes 20 de septiembre, a las 20:00, en el Teatro Centro de Arte, en Guayaquil y el sábado 21 de septiembre, a las 20:30, en el Teatro Nacional de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, en Quito.

En una entrevista con este Diario, Andrés López explica las razones que han hecho perdurar todo este tiempo a ‘La pelota de letras’, así como sobre la familia, la comedia y las novedades del show.

¿Qué es lo que ha hecho perdurar a una obra como ‘La pelota de letras’ en el tiempo?
Lo que la hace perdurar es la precisión y la fidelidad moral con la que fue creada para mostrar lo que estaba pasando en nuestras familias a través del tiempo. Otra cosa es que es una obra viva, cambiante, que permite hablar sobre el ahora y dentro del ahora de otras cosas. Las generaciones cambian y esos cambios pueden perdurar dentro de la obra, que cada vez se está reinventando.

¿Qué pasará con La pelota de letras cuando se acabe el abecedario para clasificar a tantas generaciones?
La obra fue diseñada de manera muy orgánica. Siempre hay ciclos que se repiten y en la versión de los 15 años hablo de que las nuevas generaciones de alguna manera tienen algo de las generaciones clásicas. No me preocupa presentar nuevas letras, porque es una estructura muy atractiva, e interesante. A veces cuando presento la estructura, las personas se ven a sí mismas en distintas generaciones. Cada quien hace su propia evaluación. No me corresponde a mí finalizar ‘La pelota de letras’ o las generaciones, sino que eso le compete al público que la observa.

¿Es posible reírse dos (y más) veces del mismo chiste?
Si la comedia que es creada de manera honesta genera eso. El éxito de la comedia no está en verla una vez, sino en querer verla una, dos y más veces. Por eso seguimos viendo Charles Chaplin y por eso nos siguen gustando las comedias de Shakespeare o Lope de Vega o seguimos estudiando en las universidades ciertos libros clásicos. El éxito artístico consiste en volvernos a encontrar. Volver a ver la obra, como una ejecución que sucede en un momento de tiempo, se va, vuelve y sucede en otro momento. Hay cosas que aparecen y desaparecen con el tiempo eso lo explica el capítulo siete de ‘El principito’, cuando nace la rosa. Una cosa son las flores de un día y otra cosa es La Rosa que enamora al Principito y ese es el arte del cual todos estamos enamorados.

¿Qué enseñanzas le han dejado los actores y formas de vida de las generaciones posteriores a la de la Guayaba, a la que pertenece, con respecto a la familia y a la comedia?

Todas las generaciones tienen algo que enseñar. De hecho yo hablo en ‘La pelota de letras’ acerca de ello. De cómo las nuevas generaciones crean nuevas tendencias y tecnologías y nuevos modelos para heredárselos a la siguiente generación y de los cuales todos somos testigos porque las nuevas generaciones influencian a las siguientes, pasan la bola, esta rebota, se reproduce y es una ensalada muy bonita donde se crean las tendencias y la actualidad.

Dice que ‘La pelota de letras’ es un homenaje a la familia latinoamericana ¿Cómo define o qué es lo que identifica a esa familia?
Los latinoamericanos somos muy amorosos, querendones y cercanos. Tenemos una melosería de llamarnos y saber cómo estamos, reunirnos, volvernos a ver. Nuestras madres y abuelas quieren ser testigos del día en que puedan volver a vernos a todos juntos. Eso es parte de la afinidad que nos une en nuestro tropicalismo, cosa que es deliciosa y crea nuestros ritmos. Somos tropicales, andinos y musicales, siempre estamos honrando a nuestros ancestros, cuidando a nuestros bebés. ‘La pelota de letras’ está para hablar de esas cosas, de que somos muy distintos a otras latitudes. Vaya explíquele al suegro que quiere vivir en unión libre con su novia a ver qué cara le hace. Vaya explíquele esa modernidad, a ver cómo le va.

¿Cómo han influido los debates contemporáneos sobre equidad y diversidad de género, migración, cultura digital y globalización en la forma de hacer comedia?
Siempre he hecho una comedia alineada con el respeto a la gente. Tengo una formación de antropólogo, y vengo hablando de esto desde hace 30 años. Lo de tolerancia, diversidad, migración, etnomixtura, cultura digital y globalización lo estaba hablando hace 30 años en la universidad y fueron mis fundamentos humanísticos para hacer la comedia que hago actualmente. A algunos los comediantes contemporáneos les toca leerse cierto puñado de libros y ajustarse a los esquemas humanistas de la modernidad.

La pelota de letras también ha sido parte del cambio generacional en cuanto a las formas de difusión ¿Se podrá ver en algún momento La pelota de letras en una plataforma streaming o tal vez ha pensado en desarrollar una producción para este tipo de pantallas?

Siempre lo he pensado. Me parece que los sistemas de ‘streaming’ tienen demasiado y creo en lo que tiene cierto valor. Siempre me cuido con la calidad y prefiero la calidad a la cantidad. Cuando haya un momento en que un servicio de ‘streaming’ note el valor cualitativo de lo que hago pues entonces será el momento en que la obra saldrá al aire con el tal ‘streaming’.

¿Ha habido algún cambio desde su última presentación en Ecuador, en 2018?
Siempre cambio. Nadie se baña dos veces en la misma comedia. Parte del guion es permitir el cambio. La obra es orgánica y se basa en los conceptos teatrales contemporáneos que hablan de eso. El guion no es un ladrillo sino una guía, es algo que permite crear, serpentear, volver a decir, inventar, recordar algo que se dijo y que se había dejado de decir. El teatro realmente está vivo. Darle vida a la pelota de letras es lo más difícil de mi trabajo y con eso se va a encontrar el público ecuatoriano.

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