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La sobrepesca es un problema que preocupa a la región

Ecuador capturó en el año 2018 el 24% del  tiburón aleta amarilla de esta región.

Ecuador capturó en el año 2018 el 24% del tiburón aleta amarilla de esta región.

Ecuador capturó en el año 2018 el 24% del atún aleta amarilla de esta región. Foto: Gilbert Van/ WWF

Medidas a favor de la conservación de tiburones ballena, la protección de tortugas marinas y la aprobación de medidas contra la pesca ilegal fueron algunas de las acciones acordadas en la reunión número 94 de la Comisión Interamericana del Atún Tropical (CIAT). La presión que ejercen los buques pesqueros sobre las especies de atún es un tema aún pendiente y que se intenta resolver.

Esta última es una de las principales amenazas para la conservación del recurso. Durante la reunión que se desarrolló hasta este viernes en Bilbao, se llegó a la aprobación de una hoja de ruta para la evaluación de estrategias de ordenación. Esta resolución aclara el alcance y los pasos a seguir en el proceso de evaluación y concluirá con un plan de manejo pesquero moderno.

Pablo Guerrero, director de pesquerías del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) en Ecuador y líder de la delegación de WWF en la reunión de la CIAT, explica que el excesivo número de buques, que ejercen una mayor presión pesquera y mortalidad en los ‘stocks’ de peces, es uno de los principales problemas.

La condición de las poblaciones del atún aleta amarilla y del atún patudo son las que más preocupan. Según WWF, Ecuador capturó en el 2018 el 24% del aleta amarilla de la región. Esto equivale a 57 500 toneladas. Además, pescó el 63% del patudo de la zona, que corresponde a 41 250 toneladas.

Los mayores conflictos se relacionan a la elevada captura de individuos jóvenes y a la falta de certeza sobre el estado de sus poblaciones. En 2017 y 2018, las mayores capturas de atún correspondieron al atún barrilete, seguido del aleta amarilla y patudo.

La utilización de dispositivos agregadores de peces o plantados es otro de los temas que aún está pendiente. Estos son objetos flotantes que los pescadores utilizan para atraer peces y facilitar la captura de los especímenes.

Es un método considerado como altamente efectivo para la captura del atún y ayudan a reducir costos operativos, dice Guerrero. El problema es que estos generan impacto sobre las poblaciones de atunes juveniles y de otras especies marinas como los tiburones, tortugas marinas y rayas. Además, si se llegan a perder, se pueden convertir en basura marina.

En el país este es un mecanismo popular. Desde el año 2016, las cinco empresas miembro de Tunacons están trabajando en un plan de acción a través del Proyecto de Mejora (FIP) para certificar su pesquería con el sello azul de pesca responsable.

Guerrero cuenta que a través de este programa, junto con WWF han podido avanzar en la elaboración de una estrategia de manejo de plantados, que contempla temas como su monitoreo y control, aplicación de buenas prácticas de manipulación de fauna acompañante e investigación de plantados biodegradables.

Uno de los principales aportes de la reunión de la CIAT fue la expedición de una normativa para prohibir que los barcos atuneros hagan lances de sus redes alrededor de atunes asociados a tiburones ballena. Además, cuando sean capturados incidentalmente, deben realizar todos los esfuerzos para liberarlos vivos y sin daño.

Tortugas

Uno de los principales aportes de la reunión de la CIAT se relaciona con la conservación de tortugas marinas. La nueva norma expedida por la Comisión fortalece las medidas para mitigar los impactos de las diversas pesquerías sobre estos animales. La propuesta incluye recomendaciones específicas para buques cerqueros y palangreros.