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Los manglares de las islas Galápagos son guarderías de peces

Mantarrayas doradas fotogra- fiadas en manglares divididos, durante la investi­gación. Foto: Cortesía Pelayo Salinas/ Fundación Charles Darwin

Los manglares que habitan en las islas Galápagos son especiales; no hay tanto lodo y los árboles son más pequeños y están apartados unos de otros. En el resto del país, los manglares son densos y los árboles son muchos más altos.

Esas características, precisamente, llamaron la atención de Denisse Fierro Arcos, bióloga marina y científica de la Fundación Charles Darwin. Eso la motivó a liderar una investigación para conocer si esos ecosistemas proveían el mismo ­tipo de servicios.

Se conoce que esos sistemas complejos de raíces sirven de escondite a los peces bebés y que, además, ofrecen una fuente de alimento durante la etapa crítica de su desarrollo.

Luego de recoger un sinnúmero de muestras -durante un mes y medio- y de analizarlas, se comprobó que efectivamente esos manglares también funcionan como guarderías para una gran variedad de peces; les proporcionan un hábitat a lo largo de su vida, incluso durante la etapa juvenil.

Allí es donde se esconden de sus depredadores. En esa lista hay desde pargos y bacalaos hasta tiburones y varias especies de mantarrayas.

Fierro Arcos, de 35 años y quien actualmente vive en Australia, apunta que muchos de esos peces tienen una real importancia socioeconómica local. Por eso la necesidad de proteger a los manglares.

Actualmente, bajo la zonificación de la Reserva Marina de Galápagos, vigente desde el 2001, solo el 5% de las áreas de manglar en las islas reciben una protección total de actividades extractivas. Esas, precisamente, sirven para cumplir con las diferentes investigaciones. El resto está abierto a la pesca y a actividades humanas como el turismo.

En esta investigación, la bióloga marina trabajó directamente con un grupo científicos, incluyendo a su supervisor, pues este estudio es parte de su tesis de maestría. Ellos visitaron un total de 28 áreas de manglar, en seis islas del archipiélago ecuatoriano.

Utilizaron una combinación de dos métodos de muestreo: cámaras remotas en estéreo y censos visuales submarinos para describir la diversidad y abundancia de peces que viven entre las raíces de los manglares. Así consta en el informe que ya fue liberado y publicado en el volumen 664 de la revista especializada Marine Ecology Progress Series.

Se identificaron 35 029 peces pertenecientes a 93 especies, 67 géneros y 36 familias. Pomacentridae, Mugilidae, Haemulidae y Lutjanidae fueron las familias más comunes. Los juveniles constituyeron el 43% de los peces. 30 especies son importantes para las pesquerías artesanales locales, mientras que el 80% de las especies están asociadas con hábitats de arrecifes.

Eso “sugiere que los manglares en Galápagos pueden proporcionar hábitats de cría para especies valoradas económicamente”, se lee en el informe.

La bióloga marina comenta que los manglares son poco estudiados y eso también la impulsó a emprender la investigación, que se basa en trabajos anteriores para ampliar la comprensión de la importancia de estos hábitats y contribuir al desarrollo de estrategias y políticas que puedan proteger esas zonas de forma más eficaz. “A los pescadores les beneficia que esas áreas estén protegidas”.

Con el estudio se conoció, por ejemplo, que al oeste de las islas del archipiélago hay una mayor concentración de especies. “Puede ser que esa sea una de las áreas que necesite mucha más protección, mientras que las otras áreas podrían estar un poco más abiertas”.

Otra conclusión a la que se llegó es que ciertas áreas se podrían cerrar cuando los peces están desovando. “Hay maneras de manejar eso, de forma que las personas puedan seguir trabajando, teniendo acceso a los alimentos, pero al mismo tiempo cuidando de esos manglares”.

Proteger el lugar donde crecen y se desarrollan los tiburones y las diferentes especies de mantarrayas también es necesario para promover el turismo local, ya que muchas personas llegan a las islas Galápagos solo para verlas.

Los resultados de esta investigación ya fueron entregados al Parque Nacional Galápagos. Sus miembros son los que deciden si toman la información y cómo la van a utilizar o a implementar.