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Científicos estudian a la mosca vampiro aviar que vive en las islas Galápagos

Actualmente se están buscando las formas de controlar la población de las moscas vampiro. Foto: Cortesía Fundación Charles Darwin

Actualmente se están buscando las formas de controlar la población de las moscas vampiro. Foto: Cortesía Fundación Charles Darwin

Un grupo de investigadores ha logrado mantener y monitorear a las larvas de la mosca invasora Philornis downsi en un laboratorio. Foto: Cortesía Fundación Charles Darwin

Philornis downsi ahora es conocida como mosca vampiro aviar. Este insecto localiza los nidos de las aves, coloca sus larvas, que luego se alimentan de la sangre de los polluelos y finalmente causan su muerte. Con este método, la mosca invasora se ha convertido en una de las mayores amenazas para la conservación de 22 especies de las islas Galápagos.

Con la intención de que las personas se familiaricen con el peligro que representa su presencia en el archipiélago, un grupo de investigadores nacionales e internacionales decidió otorgarle un nombre común. En tres palabras, este resume el comportamiento del insecto, que se cree fue introducido accidentalmente hace menos de seis décadas a las islas Galápagos.

Durante este corto tiempo, la mosca parasítica ha ocasionado la reducción de las poblaciones de 20 especies de aves endémicas, una nativa y una introducida. De estas, los pájaros más pequeños han sido los más afectados.

El pinzón de manglar, por ejemplo, cuenta con alrededor de 100 individuos en un pequeño parche de mangle en el oeste de Isabela. Esta ave antes ya estaba amenazada por ratas y gatos. La llegada de la Philornis empeoró su situación en las islas.

Charlotte Causton, científica sénior de la Fundación Charles Darwin y coordinadora del proyecto Philornis, explica que las investigaciones ­actualmente se están enfocando en la biología y ecología de ­esta mosca. Más de 22 instituciones de 10 países han confor­mado un equipo para evaluar varios aspectos.

Causton cuenta que, tras analizar las imágenes obtenidas con cámaras, se puede observar que las moscas vampiro esperan cerca del nido hasta que las aves adultas salen. En ese momento, Philornis ingresa a colocar sus huevos. “Es impresionante”, dice la investigadora al respecto.

Para localizar los nidos, la mosca también utiliza su olfato. Con la ayuda de investigadores de la Universidad Estatal de Nueva York, se han realizado pruebas que demuestran que el insecto reacciona ante el olor de las aves.

Una vez que encuentra los nidos, la mosca vampiro aviar coloca sus huevos. Las larvas después se ubican en la nariz de los polluelos, donde hacen hoyos que afectan a las aves. Cuando están más grandes, caen al fondo del nido y salen por las noches para chupar la sangre de los polluelos.

Esto va deteriorando poco a poco a los animales. El polluelo desarrolla anemia, se debilita y cada vez pide menos comida a sus padres hasta que finalmente muere. Causton dice que el impacto en las poblaciones de aves es muy grave, ya que pueden llegar a morir todos los polluelos del nido. Durante la época de anidación de los pájaros, se estima que la mosca tiene hasta cuatro o cinco generaciones de insectos.

Actualmente se están buscando las formas de controlar la población de las moscas vampiro. Foto: Cortesía Fundación Charles Darwin

Para encontrar las formas de controlar sus poblaciones, el equipo de investigadores está llevando a cabo pruebas en laboratorio. Bajo la dirección de Paola Lahuatte, encargada del laboratorio de Philornis downsi en la Estación Científica Charles Darwin, se ha logrado desarrollar un método para criar las larvas de la mosca sin que exista la presencia de un ave huésped.

Hasta el momento no se había desarrollado algo así en el mundo, cuenta la investigadora. El siguiente paso es lograr que la mosca vampiro aviar se reproduzca en laboratorio. Por ahora, las moscas adultas son extraídas de la naturaleza para obtener sus huevos. Uno de los hallazgos más recientes es que el momento en que empieza a bajar el sol motiva a las moscas a empezar a copular.

Causton explica que es posible que necesiten señuelos químicos. Los investigadores de la Universidad Estatal de Nueva York descubrieron que los machos producen feromonas para llamar a las hembras. Eso también forma parte de las condiciones para este proceso.

Estas investigaciones, lideradas por la FCD y el Parque Nacional Galápagos, ayudarán a establecer mejores métodos para el control poblacional de las moscas en el archipiélago.

Una de las ideas que se plantean para esta tarea consiste en aplicar un insecticida inhibidor del crecimiento de los insectos, que no afecta a las aves. Los primeros resultados muestran que se puede inyectar en la base del nido donde se encuentran las larvas.

Junto con los investigadores de la Universidad de Minne­sota se está llevando a cabo un estudio que evalúa las posibilidades de introducir una especie de avispa que ataca solo a la mosca vampiro aviar.