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El calamar de Humboldt, en la mira

Las embarcaciones extranjeras se dirigen a Montevideo para reaprovisionarse. Fotos Cortesía Milko Schvartzman

La conocida como Ruta del Calamar no solo hace referencia a la migración de este animal, sino al recorrido que cada año realizan cientos de barcos extranjeros para atraparlo. Esta especie convoca a la flota, en su mayoría asiática, que cruza todo el planeta y se instala en el Pacífico oriental. Su sobreexplotación puede poner en riesgo a los ecosistemas marinos.

El calamar gigante de Humboldt es una especie endémica de esta zona del océano. Este es el único lugar en el mundo donde se puede encontrarla. Este animal es una pieza clave de los ecosistemas, pero vive alrededor de un año y durante todo ese tiempo debe esquivar a la pesca de estos barcos, que nunca se detiene.

Según la organización Global Fishing Watch, la captura de este animal ha crecido significativamente desde la década del 2000. Su demanda continúa aumentando, ya que es conocido por su alto valor nutricional. El 75% del espécimen se puede aprovechar y en Asia suele ofrecerse en restaurantes o se vende como producto marino congelado envasado en los supermercados.

Milko Schvartzman, especialista en conservación marina del Círculo de Políticas Ambientales de Argentina, explica que la presencia de estos barcos en el Pacífico oriental se relaciona con la ausencia de recursos pesqueros en sus océanos. Los caladeros en las regiones cercanas a los países asiáticos se han agotado o están al límite de la explotación.

Por eso, los envían a explorar nuevas zonas que, por el momento, cuentan con el recurso. Además, dice Schvartzman, gobiernos como el de China subsidian las operaciones de diferentes formas, lo que permite que estos barcos viajen largas distancias. De otra forma, esta pesca no sería rentable.

Más de 300 barcos se colocan entre diciembre y mayo en el Atlántico sur occidental, frente a las costas de Argentina, para pescar a la especie de calamar Illes argentinux.

Entre mayo y julio se trasladan hacia el Pacífico y cambian de presa. Al subir por Chile, empiezan a seguir al calamar de Humboldt. Dependiendo de las condiciones oceanográficas, operan desde el norte de ese país. Después van al sur de Perú y llegan al oeste de Galápagos. Los barcos se colocan en las afueras de las Zonas Económicas Exclusivas.

Schvartzman cuenta que el Humboldt es el calamar más capturado en el planeta. El último informe de la FAO revela que los desembarques de calamares, sepias, pulpos y camarones han aumentado “en gran medida” desde 1990 en el Pacífico noroccidental.

Pablo Guerrero, director de Conservación Marina del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) en Ecuador, dice que las flotas extranjeras aprovechan un recurso como el calamar, que no cuenta con suficientes datos sobre su conservación y no está completamente normado.

No se conoce con certeza cómo son sus ciclos de reproducción y está incluido en la categoría de ‘Datos insuficientes’ de la UICN. Para Guerrero, es necesario promover la investigación de este animal a escala internacional.

La disminución de las poblaciones de calamar no solo afecta a la especie, sino que causa un desbalance en la cadena trófica. Este es el alimento de animales vulnerables, como los mamíferos marinos, y de importancia económica, como los picudos. Entre estos se encuentran merlines, pez vela, pez espada y varias especies de atunes.

En cuanto a las regulaciones, Guerrero explica que en esta región opera la Organización Regional de Ordenación Pesquera del Pacífico Sur, que nació para regular a dos especies. Primero al jurel, que es un animal de gran interés para Chile y Perú, y en los últimos años ha empezado a fijarse en el calamar.

Guerrero dice que el gran problema es que la flota extranjera no reporta cuánto captura, no tiene observadores a bordo, no rinde cuentas a la OROP, muchas veces apaga sus sistemas de localización y realizan trasbordos. Además, se escudan en que se encuentran en las afueras de la ZEE para sus actividades.

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