25 de junio de 2020 20:08

La activista ambiental Nina Gualinga rompe el silencio para denunciar violencia de género

La representante indígena Nina Gualinga recibió hoy 10 de mayo del 2018 el premio juvenil de WWF. Foto:  Captura iknowpolitics

Nina Gualinga rompe el silencio para denunciar la violencia de género. Foto: Captura iknowpolitics

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Fernando Criollo

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“‘No soy un hombre que golpea a mujeres, te pego porque eres una niña malcriada’, decía mientras me pegaba. Muchos conocerán mi lucha por el medioambiente, pero pocos saben de mi lucha personal. Y ya estoy cansada”.

La activista ambiental Nina Gualinga rompe el silencio para denunciar la violencia de género consumada por su expareja desde hace más de cinco años y los actos de hostigamiento que ha sufrido durante el periodo de cuarentena debido a la pandemia por el covid-19.

A través de un comunicado publicado en sus redes sociales el miércoles 24 de junio de 2020, Gualinga revela los actos de violencia física y psicológica a los que fue sometida y hace un llamado por el derecho a una vida libre de violencia.

“Hace casi dos años, después de años de maltrato, de haber sido amenazada con una escopeta en la cabeza, de haber sufrido una fractura en la espalda por una patada, con las rodillas todavía sangrando, agarré a mi hijo y decidí irme. No podía más. No fueron los golpes ni las veces que daba mi cabeza contra el carro, lo que más dolía, sino las mentiras, la humillación, los celos, la manipulación constante. Tuve mucho miedo, pero dolió más ver en quien me había convertido. Reconocer lo que viví, los amigos que había perdido”.


Gualinga es una reconocida líder indígena del pueblo kichwa de Sarayacu que ha dedicado su vida a la protección de la naturaleza y las comunidades indígenas de la Amazonia. A los 18 años, representó a los jóvenes indígenas de su comunidad ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en una demanda histórica contra el gobierno ecuatoriano por permitir la extracción de petróleo en territorios ancestrales y en 2018 recibió el International President's Youth Award de WWF.

Pero detrás de las causas sociales y ambientales que defiende existe otra realidad que vive en su vida personal y familiar.

“Llegué a dudar de mi verdad. Aún es difícil de creer, pero las cicatrices, los exámenes médicos, la denuncia del 2015, quienes intentaron ayudarme, están allí para recordarme que sí pasó. Preguntarán ¿cómo alguien como yo puede ‘permitir esto’? No tengo respuesta. Estoy sanando todavía. Lo que sé es que los monstruos no nacen, se hacen. Y si seguimos preguntado a las mujeres ¿por qué? en vez de cuestionar al que perpetúa violencia, seguiré siendo una cifra más”.

La representante indígena  Nina Gualinga recibió hoy 10 de mayo del 2018 el premio juvenil de WWF.  Foto: Cortesía WWF

La representante indígena Nina Gualinga recibió hoy 10 de mayo del 2018 el premio juvenil de WWF. Foto: Cortesía WWF


Vianca Gavilánez, abogada de Gualinga, explicó que en diciembre de 2019 se interpuso una denuncia por violencia psicológica, cuya investigación se inició en enero, pero el proceso se detuvo a partir de la pandemia. Esta no es la primera vez que Gualinga acude en busca de justicia. En 2015 ya interpuso una demanda que quedó archivada, sin resolución.

“Intenté dejar esto atrás, pero él aún quiere controlarme con acusaciones falsas, amenazas, demandas, y utiliza a nuestro hijo y el sistema judicial para continuar su violencia y control sobre mí. Tengo boletas de auxilio y orden de alejamiento, pero el sistema judicial ecuatoriano no me ha dado garantías y me obliga a estar en contacto con él cada dos semanas o cuando a él le da la gana. Esto ha empeorado durante la pandemia”.

Gavilánez explicó que en las últimas semanas su defendida ha sido objeto de una serie de acciones de amedrentamiento y hostigamiento a través de acciones judiciales, que la obligan a volver a estar en contacto con la persona denunciada por violencia.

“Las mujeres tenemos derecho a una vida libre de violencia, sea que venga del Estado, los policías, la sociedad, nuestra familia, parejas o exparejas. Ya aguanté suficiente. No puedo seguir luchando por la tierra sin luchar por mí”.

Gavilánez aseguró que Gualinga cuenta con medidas de protección judiciales desde enero de este año. El testimonio de la activista, dice, también es parte de una campaña para visibilizar la vulnerabilidad de las mujeres, sobre todo en el contexto de la actual emergencia sanitaria, y también un llamado a los órganos de justicia para que se garantice la celeridad de los casos y se evite la revictimización y la prescripción de los casos.

“Aún no se han reactivado las fiscalías de género, que conocen los casos en investigación previa”, dice la abogada sobre la necesidad de contar con un organismo competente en el que se pueda avanzar con el caso.

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