9 de octubre de 2020 23:27

Ahorro y cuidado ambiental para la temporada fría

Los colores pasteles son una alternativa invernal que se puede hallar para lucir en esta época.

Los colores pasteles son una alternativa invernal que se puede hallar para lucir en esta época. Patricio Terán / El Comercio. Modelo: Arlet García / DIS Management. Vestuario: Amigui

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Ana Cristina Alvarado
Redactora (I)

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Las tiendas quiteñas de segunda mano tienen una amplia oferta de ropa para frío, principalmente en esta época, cuando empieza la temporada de lluvias. En Quito, dos tiendas ofrecen productos prácticamente nuevos y a buen precio.

En las sucursales de Amigui se puede hallar ropa como abrigos, chompas, sacos, camisetas, camisas y blusas. También hay accesorios como bufandas, chales, pañuelos, sombreros y calzado.

Durante todo el año, esta tienda hace campañas para comprar ropa abrigada, que es lo que más se busca en una ciudad como Quito. En esta época, esta categoría se vuelve aún más importante.

Si bien existe un estereotipo alrededor de lo de ‘segunda mano’, esta empresa sigue un riguroso proceso para adquirir cada prenda. “Buscamos cosas únicas y especiales que estén en perfecto estado”, dice Gabriela Vásconez, de Amigui.

Ahora, la firma está comprando y vendiendo más ropa deportiva, debido a que muchas personas la prefieren por comodidad y porque han empezado a ejercitarse. En esta categoría hay artículos ideales para los días fríos, como chompas y buzos gruesos.

El 80% de prendas en Amigui está entre USD 6,99 y 14,99, de acuerdo con Vásconez. “Comprar en tiendas de segunda mano es una experiencia única y puede ser muy divertida. Uno puede encontrar tesoros únicos e irrepetibles a precios inigualables”.

The Walk-In-Closet tiene una boutique de alta gama y una bodega para niños y adultos, en Pifo. En estos espacios se pueden encontrar abrigos, chaquetas, sacos, botas y todo tipo de prendas y accesorios para crear fachas con mucha personalidad.

Ana María Santacruz, la dueña del espacio, hace una selección exhaustiva de lo que compra. En la tienda hay artículos desde USD 5 hasta USD 2 000. Las más costosas son prendas en excelente estado de casas de moda internacionales como Donna Karan, ­Neiman Marcus o Versace. 

Si bien The Walk-In-Closet promueve la economía circular, también les pide a las personas que venden ropa que, cuando visiten la tienda, lo hagan con donaciones textiles para fundaciones con las que Santacruz trabaja. “Busco que también haya retribución”, comenta al respecto.

A este tipo de espacios no se debe acudir por tendencias, sino para encontrar piezas que sean sentadoras para el tipo de cuerpo y la personalidad de quien las vestirá. “Hay que jugar un montón. Puedes ser la ejecutiva con jean, tacos y chaquetón encima o una mujer elegante con un abrigo de piel”, cuenta Santacruz, quien hace asesoría personalizada.

Además del ahorro, el cuidado del ambiente es otro motivo para comprar ropa de segunda mano. Por un lado, se estima que se producen 40 000 millones de km² de textiles anualmente a escala global, de acuerdo con la organización internacional Fashion Revolution.

60 000 millones de km² terminan como residuos tras cortar las prendas en el planeta.

Por otro, para confeccionar una camiseta se necesitan 2 720 litros de agua. Este cálculo de Fashion Revolution incluye el proceso desde la siembra del algodón.

Al comprar ropa usada se disminuye el impacto que provoca la confección de millones de prendas nuevas cada año y también se evita que textiles en buen estado terminen en basureros del país.

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