23 de octubre de 2020 18:44

La agricultura sostenible se promueve en Galápagos

En este nuevo paradigma, se busca incluir a los agricultores como aliados para la conservación de los ecosistemas. Foto: Cortesía Belén Vallejo

En este nuevo paradigma, se busca incluir a los agricultores como aliados para la conservación de los ecosistemas. Foto: Cortesía Belén Vallejo

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Isabel Alarcón
Redactora (I)

La emergencia causada por el covid-19 ha resaltado la importancia de contar con una producción sostenible en Galápagos. Las iniciativas para promover la agricultura en las islas se potencian con la idea de ofrecer alimentos locales, mientras se ayuda a cuidar los ecosistemas. Para esto, se creó una ‘app’ que conecta a consumidores con productores, y los agricultores se han unido para implementar prácticas relacionadas a la conservación en sus cultivos.

Luis Suárez, director Ejecutivo de Conservación Internacional (CI) Ecuador, explica que los agricultores, conocidos como los vecinos del Parque Nacional Galápagos, pueden contribuir a mantener ecosistemas saludables. En el pasado, dice, se manejaba la idea de que no deberían existir fincas en esta zona.

Con el paso del tiempo, se ha visto que una finca abandonada es una fuente de especies invasoras, que son una de las principales amenazas a la flora y fauna del Archipiélago. Aunque están en las zonas altas, estas después logran ingresar al área protegida y pueden afectar a la biodiversidad.

En este nuevo paradigma, se busca incluir a los agricultores como aliados para la conservación de los ecosistemas. Para esto, se promueve que estos incorporen especies nativas y amenazadas en sus cultivos, al igual que prácticas para proteger a la fauna de las islas. Suárez dice que en estos meses de pandemia se ha podido valorar el aporte de la producción local y se han buscado nuevas formas de llegar a la población.

Los acuerdos de conservación promueven el consumo local y responsable

Conservación Internacional Ecuador y el Ministerio de Agricultura han firmado 50 acuerdos de conservación con 40 agricultores de Santa Cruz y 10 de Isabela. Mediante esta herramienta, el productor local se compromete a adoptar prácticas sostenibles de producción agropecuaria.

Suárez explica que cada caso es distinto. Algunos, por ejemplo, acuerdan cuidar los nidos de las especies amenazadas de la zona o implementar estrategias para que las tortugas puedan migrar desde la parte alta de las islas pobladas hacia abajo. También se brindan capacitaciones y acompañamiento. Los productores comparten sus experiencias y aprenden de sus colegas.

Como parte de la estrategia, se adecuó un espacio en Santa Cruz para llevar a cabo una feria de productores. Así, las personas podrán conocer más sobre la oferta local. El objetivo es que estas iniciativas, que son parte de la campaña ‘Sano, fresco y natural: Yo prefiero producto local’ se repliquen en las otras tres islas pobladas.

Una ‘app’ para facilitar el comercio local en Galápagos

La aplicación móvil 'Fresco y Natural' fue presentada el 1 de octubre del 2020. Esta herramienta es parte de las acciones impulsadas por el MAG y CI para fomentar la comunicación entre productores y consumidores. Suárez cuenta que, ante la emergencia sanitaria, se empezó a pensar en opciones para comercializar de una manera más segura.

Esta ‘app’, por ahora disponible para Android, permite comprar productos en línea. Después se arman las canastas y se entregan a los clientes. La idea es que se convierta en una herramienta complementaria a la tienda y a las ferias donde los agricultores comercializan sus productos.

Las fincas promueven un turismo distinto

María Elena Guerra, caficultora y propietaria de Lava Java, es una de las personas que combina la conservación, la agricultura y el turismo. Hace 20 años, Guerra se mudó con su familia a Galápagos con la idea de utilizar plantas endémicas y nativas para reforestar la parte alta de Santa Cruz.

En el terreno de dos hectáreas que compró en ese momento, de casualidad halló café. Lo llevó a Costa Rica y Colombia para que lo probaran y comprobó su calidad. Desde ese momento, empezó a combinar la producción de café con el proyecto de reforestación. La finca ahora tiene 15 hectáreas, cuenta con certificación orgánica, es parte de los acuerdos de conservación y también produce alimentos como lechugas y acelgas.

Para dar a conocer la iniciativa, Guerra ofrece recorridos guiados a turistas para que conozcan más sobre la producción sostenible. Este es un modelo que han adoptado otras fincas de la zona para que los turistas prueben los productos frescos y los elijan en el mercado. Estas visitas representan un ingreso económico, pero es una de las actividades que más se ha afectado por la pandemia.

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