5 de diciembre de 2019 10:36

María Esperanza, la 'Greta' ecuatoriana reclama su lugar en la COP25 junto con otros activistas latinoamericanos

La ecuatoriana María Esperanza De La Cruz se encuentra en España junto con otros jóvenes latinoamericanos que reclaman protagonismo en la COP25 de Madrid. Foto: Facebook/ María Esperanza De La Cruz Borbor.

La ecuatoriana María Esperanza De La Cruz se encuentra en España junto con otros jóvenes latinoamericanos que reclaman protagonismo en la COP25 de Madrid. Foto: Facebook/ María Esperanza De La Cruz Borbor.

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Agencia EFE

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Tienen 18 años, son de Chile, Ecuador y Uruguay y hablan con una contundencia mayor que la de muchos políticos experimentados. Se llaman Catalina, María Esperanza y Guillermo, tres jóvenes activistas medioambientales latinoamericanos que reclaman su lugar en la Cumbre del Clima de Madrid más allá de la figura de Greta Thunberg.

En una charla sobre el proyecto '1 000 acciones por un cambio' de la red de jóvenes latinoamericanos Concausa, estos tres adolescentes compartieron su visión sobre la crisis climática pero también la situación social y ambiental de sus países.

"Vinimos como las voces de América Latina y el Caribe, en nuestro continente queremos tomar responsabilidad por el medio ambiente, si no trabajamos juntos, jóvenes adultos y adultos mayores, no vamos a conseguir absolutamente nada", cuenta la ecuatoriana María Esperanza de la Cruz en el contexto de la Cumbre del Clima (COP25).

"América Latina está sufriendo un cambio social enorme, pero si no empezamos a pensar que no es solo social sino socioambiental, si solo pensamos que la economía es la base de nuestro desarrollo, no vamos a poder cuidar nuestro planeta", enfatiza.

Guillermo Passegi tiene 18 años y rápidamente analiza el momento que atraviesa el Latinoamérica, con recientes y graves protestas sociales en países como Chile o Bolivia.

"América Latina está pasando por una crisis socioambiental, la presión de los círculos de influencia es muy fuerte y por ahí los gobiernos no le dan la relevancia a la crisis ambiental que hay que darle; en América Latina nadie declaró la crisis ambiental y, sin embargo, todos aquí estamos convencidos de que existe", comparte.

Este uruguayo tiene claro que su generación cumplirá con un papel clave dentro de los cambios que han de llegar en la región y confía en "el empoderamiento de las minorías" para generarlos.

"El cambio a nivel político está demorando mucho, llevan 25 años de negociaciones y la Tierra no puede esperar más, la gente pierde sus cosechas por los huracanes, pierde la vida, el cambio tiene que ser ya y tiene que ser profundo", asevera.

Paseggi invita a otros jóvenes a llevar a cabo "acciones concretas" como "salir a limpiar una playa o conseguir que tu colegio deje de vender carne una semana, mitigando así la huella de carbono".

Unas iniciativas que están registrando dentro de esas "1 000 acciones por un cambio" y de las que, según revela, ya se han efectuado 400 gracias "a más de 7 000 adolescentes americanos".

Mientras, la chilena Catalina Silva opina que aunque otras generaciones "puedan pensar que -los jóvenes- no tienen la responsabilidad" del cambio climático, ellos también son "parte de esta sociedad" y quieren "influir en las políticas y en el trabajo".

"No nos sentimos mal por trabajar en esto que quizá correspondería a gente mayor, pero sí pedimos que se tenga en cuenta nuestra voz para la toma de decisiones", enfatiza.

La celebración de la Conferencia de las Partes, la COP25, ha sufrido reveses desde el comienzo. Brasil era la encargada de acogerla pero la llegada al poder del ultraderechista Jair Bolsonaro eliminó la posibilidad, más tarde Chile ofreció su capital pero las protestas sociales le hicieron renunciar.

Finalmente y apenas a un mes de la fecha, España no quiso dejar caer la cita y Madrid se erigió como sede, algo que, a juicio de la joven Silva, "ha perjudicado mucho" el protagonismo de América Latina en una Cumbre que, por turno, debería haber sucedido allí.

"Hoy se supone que esta COP sigue siendo latinoamericana pero no lo parece, mucha gente no lo sabe y no hay muchos espacios para los latinoamericanos acá", se lamenta esta chilena quien apunta a que precisamente esta decisión de última hora ha supuesto un revés para Chile.

"Muchos jóvenes que iban a venir no pudieron, es una pena porque vamos a tener que esperar muchos años más para poder estar, los ojos siguen estando en Chile pero es una pena porque era la tremenda oportunidad como continente para poder tener políticas reales que puedan mitigar esta crisis, sobre todo en Chile", subraya.

Pese a que estos tres jóvenes subrayan su admiración por la activista sueca, también reclaman que los "muchos activistas jóvenes, rurales e indígenas que hay en América Latina" cuenten con "más protagonismo".

"Es muy buena activista, pero en nuestro continente habemos muchos activistas, líderes rurales, indígenas y nos gustaría que les dieran más protagonismo porque somos muchos jóvenes los que estamos luchando por esta causa", prosigue Silva, también de 18 años.

Una opinión que comparte con María Esperanza de la Cruz, quien recuerda que desde la red de activistas latinoamericanos "precisamente" piden "salir del manifiesto a la acción".

"La admiro mucho porque tiene gran influencia en los medios, sin embargo nuestro concepto es salir del manifiesto a la acción, yo no estoy en contra de nada pero amaría que juntas y con el poder mediático que tiene pudiéramos trabajar en accionar", dice de la Cruz

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