16 de junio de 2019 00:00

10 años después, la 'deuda ilegítima' aún pasa factura

El 20 de noviembre del 2008, cientos de personas acudieron al auditorio de Ciespal, para escuchar el Informe sobre el pago de la deuda externa ecuatoriana. Foto: Archivo/ELCOMERCIO

El 20 de noviembre del 2008, cientos de personas acudieron al auditorio de Ciespal, para escuchar el Informe sobre el pago de la deuda externa ecuatoriana. Foto: Archivo/ELCOMERCIO

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Xavier Basantes
Macroeditor

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En noviembre del 2008, el Gobierno declaró a un tramo de la deuda externa como “ilegal e ilegítimo”. En junio del 2009 recompró esa deuda. Ahora, se busca recuperar la confianza en los mercados. 

Transcurridos más de diez años de haber declarado a una porción de la deuda externa como “ilegal e ilegítima” (y luego, haberla recomprado con descuento), Ecuador nuevamente acaba de realizar una operación financiera que le permitirá aliviar el pago de sus compromisos con acreedores; esta vez, con los bonos 2020. Si bien los contextos y las fórmulas aplicadas en estas operaciones son diferentes, el país no logra salir de la espiral del endeudamiento público.

Especialistas y analistas sostienen que una de las mayores afectaciones a la credibilidad del país ante sus acreedores se gestó tras el ‘default’ del 2008 y aún está en una etapa de recuperación de la confianza.

La tarde del jueves 20 de noviembre en Ciespal, ante un auditorio repleto de seguidores que gritaban “la deuda está pagada”, el expresidente Rafael Correa anunciaba que con base en un informe técnico de la Comisión para la Auditoría Integral del Crédito Público (que analizó los montos contraídos por el Estado entre 1976 y 2006), “Ecuador buscará la forma de no pagar la deuda que considera ilegítima”. El 12 de diciembre señalaba que no pagaría los intereses de los bonos Global y que impulsaría un plan de reestructuración de la deuda. Así, el país entró oficialmente en ‘default’.

Meses después, mientras corría la tarde del jueves 11 junio del 2009, en otro evento también realizado en Ciespal, las autoridades celebraban con júbilo la recompra del 91% de la deuda, que esa comisión especial declaró como ilegítima. En medio de gritos y proclamas, como ‘La vida antes que la deuda’ (promovida por la organización Jubileo 2000, con Ricardo Patiño a la cabeza), se anunciaba que Ecuador logró retirar del mercado una deuda “ilegal e ilegítima”, equivalente a USD 2 920,2 millones, que correspondían a los bonos Global 2012 y 2030, con descuentos entre 65 y 70%.

La cesación de pagos del 2008 fue rechazada por los agentes económicos de Wall Street, que señalaban que se trataba del primer ejemplo de un país solvente que se niega a pagar su deuda externa.

En esa época, la economía nacional estaba creciendo y las arcas estatales tenían efectivo, gracias a los altos precios del barril de petróleo.

Esta “decisión soberana” del Ecuador –así decía el expresidente en su discurso– causó un alto costo en la imagen y credibilidad, que llevó a registrar el indicador más alto en la historia reciente del riesgo país ecuatoriano, entre noviembre del 2008 y junio del 2009. Alcanzó la cifra récord de 5 069 puntos, el 22 de diciembre del 2008.

Para los analistas, las declaraciones del Gobierno sobre la deuda fueron apresuradas. Primero se debían plantear los juicios internacionales para que la Corte de Nueva York determinara si es ilegal o no la deuda. Pero no se hizo.

Sin embargo, las autoridades económicas de la época destacaron los resultados de esa operación. Gracias a esa ‘estrategia’, la deuda pública del país pasó de 16,7% respecto del Producto Interno Bruto (PIB) el 2008 a 12,2% el 2009, según estadísticas del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).

Ramiro Crespo, veedor de la Comisión de la Deuda Externa que conformó el contralor Pablo Celi, señala que esa declaratoria provino de un comité que fue elegido ‘a dedo’ y que no hizo un trabajo técnico. “Una deuda a la que se declara ilegítima no se recompra. Primero que esa declaratoria tiene que realizarla un tercero, no quien la tiene que pagar. Segundo, si se la declara ilegítima es totalmente ilegítima, no parcialmente ilegítima. Lo que hizo el Ecuador es mentir a los mercados, se aprovechó de la bajada de los precios de esos bonos y los recompró”.

Recuerda que esa operación coincidió con la crisis financiera mundial ocasionada por los préstamos subprime en pleno ‘crack’ en EE.UU., en un momento en que muchos fondos de inversión de ese país tenían la necesidad de convertir en efectivo todos los papeles que podían. Y a pesar de que sabían que Ecuador estaba recomprando la deuda en estas condiciones, y porque necesitaban ‘cash’ para atender los retiros que hacían los inversionistas, tenían que cumplir y ahí aceptaron. “Por eso tuvieron éxito (las autoridades ecuatorianas) con esa operación de recompra, entre comillas”.

Sin embargo, en la época hubo opiniones favorables a la estrategia ecuatoriana. Una de ellas fue la del nobel de Economía Joseph Stiglitz.

“Fue una idea muy interesante e innovadora hacer la auditoría, intentar comprender de dónde salió la deuda y la legitimidad del endeudamiento”, dijo.

Una de las principales lecciones que dejó esa operación fue que Ecuador se alejó de los mercados durante seis años, porque perdió la confianza de los inversionistas y para financiar sus necesidades fiscales optó por acudir a otros prestamistas, como China (con la garantía del petróleo) o echar mano de los recursos del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), para financiar el gasto, apunta Crespo. Recién en el 2014 Ecuador retornó al mercado de capitales con emisiones de bonos, justo cuando comenzó la caída de los precios del petróleo en el mundo.

Jorge Gallardo, exministro de Economía, sostiene que debido a esa “demagógica declaración” de deuda ilegítima, además de haberse cerrado los mercados de capitales para Ecuador, a los bonos nacionales se les añade un recargo denominado ‘riesgo reputacional’. “Si se toma en cuenta que el riesgo país de Ecuador está en unos 570 puntos, más la tasa americana (Bonos del Tesoro) que estaba en unos 211 puntos, se pudo haber salido con un bono de 7,8%; sin embargo, salimos con un bono de 9,05% (NDLR: se refiere a la emisión de los bonos 2029). Esa respuesta es básicamente la penalización del mercado con Ecuador por la recompra que se hizo hace 10 años”.

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