Tema

Washington Herrera

Menos incertidumbre

El décimo año de gobierno requiere una acción superior porque lo que se haga en los próximos meses configurará el tamaño y la naturaleza de lo que será el país sin excedentes petroleros, para lo cual se precisa de un programa distinto al pretérito, con el menor perjuicio posible para las mayorías nacionales.

La actitud de los empresarios

Los gobiernos pasan y los empresarios siguen produciendo, como lo han hecho para sortear crisis profundas como la de fin de siglo. Por eso, ha sido reconfortante lo que el semanario Líderes nos comunica, en su edición del 11 de enero del 2016, al destacar la actitud positiva de los empresarios consultados ante una situación complicada, en lugar de llamar a desgracias que pueden acabar por traerlas. Ellos están dispuestos a trabajar sin esperar los petrodólares, sobreponiéndose a la incertidumbre, porque los ciclos terminan, en la sima o en la cima.

Precautelar el desarrollo humano

Este, como medida del bienestar humano debe prestar atención prioritaria a la riqueza de las vidas humanas y no solamente a la riqueza de las economías, dice el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo –PNUD-, pero los opinantes sobre temas económicos soslayamos el análisis de las consecuencias de las opciones de desarrollo en la vida de las personas.

Los retos para el 2016

Si opinamos con equilibrio entre el pensamiento y el sentimiento, la expectativa del pueblo en general será mantener por lo menos la situación que ha prevalecido en este año y la del Gobierno será administrar la crisis para evitar entrar en una fase recesiva de la economía. Para lo primero, se requiere trabajar mejor en lo privado y lo público, con mayor productividad en todas las áreas y aprovechar los menguados ingresos con mesura y eficiencia. Para lo segundo, el Gobierno debe buscar un nuevo equilibrio en una economía que no crecerá, sosteniendo los puestos de trabajo a fin de que no disminuya el consumo. La falta de ingresos petroleros determinará iniciar ya un cambio radical y profundo para crecer con base en el esfuerzo sostenido del recurso humano disponible, lo que será bueno para la estabilidad de la economía en el largo plazo. Además ya no habrá lugar al derroche, al desperdicio, si todos actuamos con mesura y racionalidad. Entonces, las medidas populistas mal focalizadas de

A sostener el empleo

Para otorgar la misma relevancia a lo económico y a lo social, lo primordial es mantener el nivel de empleo que se tenía antes de la recesión económica, particularmente evitando que el impacto de las medidas correctivas no sea solo para los ecuatorianos de bajos ingresos.

La resiliencia económica del país

Cuando se hace “política” (con minúscula) se trata de contentar a los electores con medidas generosas, a sabiendas de que pueden incidir negativamente en la sostenibilidad de los equilibrios económicos fundamentales.

Altos costos y baja productividad

Si la productividad no crece en forma concomitante con la subida de los salarios, se elevan los costos y disminuye a la capacidad competitiva.

El futuro de las exportaciones

Si de una piscina llena comienza a salir agua es necesario compensar con una similar cantidad porque, de lo contrario, baja su nivel.

La industria hotelera

Si el valor de las exportaciones de bienes disminuye es cuando más se debe incrementar la exportación de servicios para compensar la escasez de dólares. Y la industria del turismo es la principal vía para que esto ocurra, como se demuestra en España, donde la crisis está siendo aliviada por la venta creciente de servicios turísticos.

La Unión Europea

Hace 65 años, de los escombros de una cruenta guerra surgió la paz europea en base a la unidad en la diversidad, mediante decisiones políticas superiores que sustentan acuerdos económicos y militares de largo alcance, promovidos por visionarios que previeron soluciones estratégicas comenzando por la Comunidad del Carbón y del Acero, hasta llegar a la Unión Europea (UE) con 28 países que movilizan personas sin obstáculos, intercambian libremente mercancías y mantienen políticas económicas coordinadas con una moneda que circula en casi todos estos países, en virtud de compromisos supranacionales que implican una aplicación inteligente de su soberanía.