Tema

Susana C. de Espinosa

Pavadas

Sábado de tarde. Preparo el pavo de mañana domingo y el del próximo jueves 31 de este año de nuestros vacíos, que es una sola y la misma ave: ¡somos tan pocos ahora, entre desconfinados dominicales o ‘juevesinos’ en quienes confiar! Mi pavo es una pavita, aunque no muy pequeña, así que durará. Pavo sobre pava nos cansaremos y volveremos a vivir tras el alivio de esa ingestión anual, por poco, obligatoria durante quince días, porque ya comimos el pavo de nuestra hija que fue con su pequeña familia a pasar Navidad en la Cuenca de nuestros recuerdos y no quiso dejar de invitarnos antes del viaje a su muy rico pavito de despedida –ese sí, pavo, pavo-. ¿Cómo lo logró? No sé.

Otro tiempo, otras palabras

¡Cuánta agua ha corrido bajo el puente! 1892: Ricardo Palma, fundador y director de la Academia Peruana de la Lengua, lleva a Madrid, para la celebración de los 400 años del descubrimiento, un catálogo de peruanismos y americanismos. 1903: Palma subraya: “Hablemos y escribamos en americano: es decir, en lenguaje para el que creemos las voces que estimamos apropiadas a nuestra manera de ser social, a nuestras instituciones democráticas a nuestra naturaleza física”. Y ejemplifica: “Llamemos, sin temor de escribir o hablar mal, pampero al huracán de las pampas, y conjuguemos sin escrúpulo empamparse, asorocharse, apunarse, desbarrancarse y garuar, verbos que en España no se conocen, porque no son precisos en país en que no hay pampas, ni soroche, ni punas […] ni garúa”. Tras largos años y debates, se niega su inserción en el diccionario, ¡incluso con el apoyo de alguna academia americana! Nuestro expresidente y académico Luis Cordero Crespo escribe en carta a Palma: “Los que se creen comp

Necedades

Es patente, es evidente: Presidente y presidenta están registrados en el diccionario general y el uso de ambos términos es correcto. Presidenta se aceptó mucho antes de que comenzaran los movimientos ultrafeministas de los os/as. Tengo en casa, a mano, el ‘Diccionario crítico etimológico castellano hispánico’ del gran lingüista catalán Joan Corominas, en seis volúmenes, en el cual se incluyen presidente, presidenta y presidencia como procedentes etimológicamente de ‘presidir’: ‘Estar sentado al frente’. En el diccionario general de 1970 presidenta se define así: 1. ‘La que preside’. 2. ‘La mujer del presidente’.

Y Susanita no era mala

Quino se fue, pero, como la patria, ‘vive en nuestros corazones’. Su arte incomparable radicó en crear y entregarnos -como un padre se entrega cada día, él, en cada viñeta- a esos niños distintos, siempre niños. A Mafalda, portento de inteligente bondad, no nos la volvió pedante ni odiosa de tanto saber; resumió su personalidad inquieta de sueños buenos, de comprensión para todos, en ese abrazo a la bola del mundo cuyo contorno amarró con un pañuelo para que ‘le doliera menos la vida’. Nos dejó a sus respectivos padres y madres, que merecen capítulo aparte.

Palabras ajenas, aunque mías

Nunca me he sentido tan segura de que lo que voy a escribir es lo que tengo que escribir. De que no puedo referirme a otra cosa ni con otras palabras. Y reproduzco las de Simón Espinosa públicas y, por tanto, mías: las recibí por WhatsApp, antes de leerlas en este diario, dirigidas a los conjueces que tienen entre mentes y manos el recurso de casación del caso Sobornos… Creo que deben ser releídas y vueltas a pensar, en beneficio del país que, sin palabras, se nos volverá más oscuro, más desesperanzado. En días de textos, pretextos e hipertextos, todos los articulistas de estas páginas, de las cartas de los lectores y del espacio de la caricatura, iluminador y triste y adorable, y de cientos de otras páginas escritas por gente honesta, cederíamos con gusto nuestro espacio a estas palabras que tienen la virtud de ‘darnos diciendo’ (¿nota, lector, nuestra característica sintaxis?). Me llegó el artículo completo –profundo y bello que he estado ‘rumiando’ días de días- algunas de sus afirm

¡Gracias, muchas gracias!

“Experimentábamos una alegría muy sencilla, humana, sin ninguna exaltación, casi inconsciente. Pensé en las ponderadas palabras de Confucio: Por qué la felicidad es tan rara en el mundo. Los idealistas la colocan demasiado alto y los materialistas, demasiado bajo. Pero la felicidad se halla a nuestro lado, a la altura de nuestro corazón; no es hija del Cielo ni de la Tierra, es hija del hombre”. ¿Nikos Kazantzakis?

La noticia

“Desde las cavidades del subsuelo, desde las bodegas y desde las alcantarillas, subían las ratas en largas filas titubeantes para venir a tambalearse a la luz, girar sobre sí mismas y morir junto a los seres humanos”, narra Camus.

¡Amor mío, carnaval!

El título reproduce uno de los ‘versos que se cantan en la mitad y al final de cada copla del Carnaval de Guaranda’, advierte Laura Hidalgo Alzamora…

Todos somos todos

Luego de los terribles acontecimientos sufridos por todos (todos somos todos, aunque a menudo ‘todos’ nos sentimos, y sentimos a los otros como una parte, más o menos aventajada, pero distinta y distante, respecto de ‘nosotros’); de las patéticas jornadas que condujeron al Gobierno a suprimir la medida que prescribía liberalizar precios de combustibles para equilibrar en algo nuestras paupérrimas finanzas, y porque se hace difícil salir de estos sucesos y entrar en una cotidianidad de relativa paz interior, intento contribuir a difundir algunas ideas respecto a un asunto crucial, cuya trascendencia rehusamos aceptar. Nuestra desgracia se fundamenta en la enorme deficiencia educativa que sufre el Ecuador. No cabe en este tema distinguir entre pobres y ricos: Ni ricos ni pobres ni clase media recibimos en casa, en escuelas, colegios o universidades públicos o privados, gratis, medios o caros, la educación que nos permita comprender las exigencias de la democracia, los sacrificios que pid

Léalo despacito…

Mañana empieza en Lima el ‘Congreso Internacional de Literatura Hispanoamericana Ricardo Palma’, del cual la Academia Ecuatoriana es copartícipe honoraria. Marco Martos, director de la Academia Peruana, estuvo en Loja en 2016, cuando nuestra AEL celebraba a Cervantes, y nos ha invitado para conmemorar un siglo de la muerte del incomparable tradicionista.

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