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Rodrigo Borja

Más sobre baloncesto

Los aztecas lo practicaron. Y denominaron “ullaliztli” al juego y “tlaxco” a la pista, en la que había aros de piedra pendientes de las paredes, en los que embocaban la bola de hule. Y, al igual que los mayas, en sus orígenes el “ullaliztli” fue un ritual religioso antes que un deporte: el capitán del equipo ganador era decapitado en homenaje a los dioses. Y la contienda se desarrollaba entre dos equipos compuestos por siete jugadores cada uno.

Baloncesto

Llamado comúnmente “básket” o “basquetbol”, es un juego deportivo entre dos equipos de cinco jugadores cada uno, que consiste en introducir el balón en el “aro”, “cesto” o “canasta” del equipo contrario y anotarse dos puntos por cada encestada. Y es que el equipo que tiene la pelota trata de avanzar -pasándola de un jugador a otro y burlando la defensa contraria- para encestar en la canasta de sus adversarios, para lo cual desarrolla muchas jugadas preconcebidas y planificadas.

Aislacionismo

Es un término de política internacional. Significa la inclinación de un gobierno, de un Estado, de un partido político o de un agente público hacia el apartamiento, el aislamiento y la no intervención de un Estado, gobierno o ciudadano en la política interna o internacional.

Adagio

La palabra proviene del latín “adagium” y significa sentencia breve, generalmente de naturaleza moral, que enseña algo e induce a la reflexión y que goza de credibilidad. Célebres fueron los adagios del filósofo neerlandés Erasmo de Rotterdam (1466-1536). El adagio se diferencia del proverbio por su origen, puesto que procede de los pensamientos y de los escritos de los filósofos mientras que los proverbios vienen de la sociedad y reflejan experiencias populares. Cervantes definió el proverbio como “la sentencia cierta, fundada en una larga experiencia”, mientras que en Francia se llamó proverbios a las composiciones dramáticas en las que se desarrollaba una sentencia o refrán.

‘Yuppies’

Es el acrónimo inglés formado de “young, upwardly-mobile, professional” —cuya traducción al castellano podría ser: “jóvenes profesionales que se mueven hacia arriba”—, con el cual se suele designar en EE.UU. y otros países industriales a los jóvenes ejecutivos y profesionales de clase media, bien articulados en la sociedad capitalista y en el establishment y animados por fuertes aspiraciones de ascenso económico y social.

Disnomia

Hace quince días escribí sobre la “eunomia” —que es el disciplinado y buen gobierno de la sociedad— pero hoy me refiero a su fenómeno contrario: la “disnomia”, que designa el desorden civil, la ilegalidad y los trastornos sociales de gran profundidad, suelen surgir en el marco del tortuoso desgobierno de una sociedad.

Eunomia

Esta palabra —que no está en el Diccionario de la Real Academia— proviene de la mitología griega y designa a su diosa de las leyes y la legislación, que en el orden político estaba llamada a ser la deidad del disciplinado y buen gobierno de una sociedad.

Ajedrez

Juego de mesa que, sobre un tablero integrado por 64 casillas o compartimentos blancos o negros —alternados—, se desarrolla entre dos personas, cada una de quienes posee y moviliza 16 fichas que representan: un “rey”, una “dama”, dos “alfiles”, dos “torres”, dos “caballos” u ocho “peones”. Las fichas de los dos jugadores se distinguen por sus diversos colores pero en el curso del juego se suelen denominar “blancas” o “negras” simplemente. Triunfador de la partida es quien da el mate al rey enemigo. El mate es el “lance que pone término al juego de ajedrez, al no poder el rey de uno de los jugadores salvarse de las piezas que lo amenazan”, dice en su diccionario la Real Academia Española de la Lengua.

Concertación

Concertar —del latín “concertare”, que significa concordar, convenir, acordar, pactar, ajustar— es una acción muy importante en la vida política puesto que armoniza las opiniones, los actos y las conductas de los gobiernos, partidos, gremios, sindicatos y demás actores de la vida pública.

Las locuras de Hitler (2)

El nazismo, igual que las demás ramas del fascismo —el falangismo de la España franquista o el “corporativismo” portugués del dictador Oliveira Salazar (1889-1970)—, no fue una verdadera ideología política puesto que no tuvo una filosofía ni una doctrina sino simples postulaciones ambiguas e incoherentes formuladas en las reuniones de la cervecería “Hofbraühaus” de Munich, en cuyas tertulias solían juntarse en 1920 con un oscuro y paranoico cabo de infantería llamado Adolf Hitler. Y lo tratado en esas tertulias tuvo acogida en una Alemania enferma, que sufría los estragos económicos de la Primera Guerra Mundial y la humillación moral de la derrota y de las sanciones políticas, militares y económicas que le fueron impuestas.