Tema

Milton Luna

¡Salvemos la educación!

Ninguna niña, niño y adolescente debe quedar fuera de la escuela. El internet debe cubrir todo el país. Todos los estudiantes y profesores deben acceder a computadoras y teléfonos inteligentes. Todas las instituciones educativas deben estar provistas de plataformas y software educativos. La universalidad de maestros debe capacitarse en las nuevas tecnologías. Las familias deben instruirse para acompañar en casa los estudios virtuales de sus hijos. Estas y otras son condiciones básicas para enfrentar esta fase de transición, en la que hemos decidido defender vida frente al virus.

‘Nadie estuvo preparado’

Es la muletilla que gobernantes nacionales e internacionales han patentado para encubrir su incapacidad al momento de enfrentar la crisis de la pandemia. En el mundo, varios países han atenuado significativamente la presencia del virus. Son experiencias de las cuales hay que aprender para avanzar y no hundirnos más.

¿Y la educación particular?

Los más chiquitos, los de 3 a 5 años son los más golpeados por la crisis. Y no solo sufren los más pobres, como siempre, sino también los de todas las clases sociales. La alerta viene del hecho del desplome de la matrícula en educación inicial, en las escuelas fiscomisionales y particulares, tanto en las que acogen a los más pobres como Fe y Alegría, como a las numerosas de las clases medias y a las opulentas. Sí, muchos de los más pequeñitos, no recibirán educación inicial, reconocida como extremadamente importante para desarrollar sus capacidades y destrezas que les garantizaran tener mejores condiciones para enfrentar la vida y estudios futuros. En 10 y 20 años el país se dará cuenta de las consecuencias de este desastre generacional.

¡Felicitaciones, maestros!

Al fin buenas noticias en medio de la obscuridad. Buenas nuevas que hablan que en Ecuador hay un importante segmento de la población que, a pesar de las malas condiciones, con sacrificio, persistencia, solidaridad y profesionalismo trabajan en función de los demás. Esto sucede en el sector educativo, y los exponentes de este comportamiento, son los docentes.

Flor Negra

El enfoque euro centrista, a propósito de la pandemia que experimentamos, nos ha puesto a hablar de las grandes epidemias que ha vivido la humanidad, particularmente de las europeas. Sin embargo, poco se ha recordado que una de las mayores hecatombes poblacionales de la humanidad, se dio en América. Resultado de la conquista española, millones de personas originarias de estas tierras murieron a causa de los virus y bacterias que vinieron con los conquistadores.

“No aprendió nada”

Ante la imperiosa apertura de clases en las zonas rurales de la Costa y la próxima en la Sierra, los interrogantes se agigantan ante un virus letal que seguirá presente. La enorme carencia de conectividad en amplias zonas del país hace en ellas inviable la modalidad ‘on line’ de educación. E incluso, de manera hipotética, aunque se contara con una cobertura del 100% de internet en todo el territorio nacional, quedan pendientes problemas estructurales, como el que una mayoría de hogares rurales no cuenta con computadoras, teléfonos inteligentes y televisores, y que en muchas de estas familias, los padres y madres son analfabetos, con lo que el acompañamiento educativo a sus hijos es nulo en un esquema de educación abierto: ‘On line’, radiofónico o de TV.

¿Hacia dónde vamos?

Es la pregunta central del momento para aquellos que pueden y tienen el tiempo de hacerlo. Pero, para los demás, para millones, no pueden hacerla, no porque no quieran, sino porque su dramática cotidianidad les impide. Su principal preocupación es cómo comer mañana, qué hacer para que los hijos vayan a la escuela, cómo no enfermarse... No hay tiempo para pensar, peor cuestionar, menos aún, proponer. La fuerza de la realidad, como nunca, les deja fuera de cualquier tipo de decisión, ya que incluso el instrumento de la protesta, la calle, por algunos meses, estará pasmada, hasta que el efecto del miedo al coronavirus y el trauma del golpe de las medidas económicas y sociales, haya bajado su impacto.

¡Educación pública y presencial!

La pandemia mostró la abrumadora influencia de la digitalización. Con el confinamiento a nadie se le pasa la idea de vivir fuera del mundo digital. El futuro sería el imperio de los dueños de los millones de antenas 5G sembradas en el planeta.

No somos Suecia

Escenario 1: El covid 19 estará con la humanidad por largo rato. La única manera de frenarlo es la vacuna. Muchos laboratorios trabajan en ella. En el mejor de los casos saldrá para el 2021. Mientras tanto la mejor “vacuna” es lavarse las manos, mantener la distancia y llevar mascarilla.

Proteger la educación

Xavier está devastado. Le preocupa inmensamente si podrá continuar sus estudios. Sus padres, como muchos miles, tienen serios problemas de ingresos, y seguramente no podrán financiar su educación.

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