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La caricatura política

Henri Beyle (Stendhal), en su novela 'La cartuja de Parma', describe lo que ocurría en la Italia del siglo XIX: "Esa cosa llamada broma o caricatura era desconocida en esta tierra de cauteloso despotismo". No obstante, alguien ya caricaturizaba al poderoso y recogía el sentimiento de rechazo del pueblo, permitiéndole reírse a sus espaldas. Para que la caricatura política tenga éxito tiene que punzar, molestar, zaherir el orgullo del protagonista. Caso contrario, a nadie le gustaría, excepto al majestuoso, mirar su foto adornada con textos de los adulones de turno.

¿Bonil es un bufón?

Desde algunos ángulos a veces parece; pero no lo es. Se trata de intelectual y un artista con un pincel indómito que descontrola e irrita al poder de turno. Generalmente los líderes o jefes supremos saben asimilar la ironía y la sátira, pero los servidores, sumisos y bien pagados, se alborotan y claman al cielo pidiendo castigo. Por eso es necesario destacar que entre el bufón de las cortes medievales y los caricaturistas como Xavier Bonilla existe solo un punto de contacto que es la inmediatez con el poder, que no implica identidad ni comparación. En el caso primero se trata de payasadas y tonterías que generaban tranquilidad al monarca y a su círculo, aunque es posible que algunas veces escondieran mensajes o advertencias por un medio tan indirecto .

El ADN de ‘Bonil’

En 1983 salió a la venta un libro que lastimosamente se agotó y nunca volvió a reeditarse. Y que en estos tiempos de tanto acartonamiento, puritanismo y de rostros agrios y ceños fruncidos, valdría la pena volverlo a mirar en vitrinas libreras. 'Contrafilo' es un libro de Gonzalo Bonilla (el negro Bonilla, como se le conocía). Son crónicas cargadas de un humor inteligente y ácido que si viviera el autor ya estaría amenazado como su hijo 'Bonil'. Si alguien tiene el mencionado texto, abran la página 15 en donde se reproduce una charla que el autor dictó en el Colegio Mejía el 28 de mayo de 1973. Se refiere al valor de la columna humorística (que vale también para la caricatura).

Aclaración

Justo ahora, que la caricatura es el centro de variadas opiniones y ante ciertas dudas sobre su naturaleza, decidí aportar con la definición real de caricatura y un interrogante jurídico: ¿Cómo transformarla (a la caricatura) en delito? Pero la casualidad, madre de muchos gazapos, decidió entrometerse también con una travesura en el título y así el domingo pasado mi "obra de arte" apareció con la palabra "delito" convertida en "débito".

La Supercom solicitó la caricatura de ‘Bonil’

El director de diario El Universo, Carlos Pérez Barriga, mediante un tuit, mostró un oficio a nombre del titular de la Superintendencia de Comunicación (Supercom), Carlos Ochoa, con fecha de hoy, 6 de enero de 2014, en el cual se solicita la caricatura de Xavier Bonilla ‘Bonil’ publicada el pasado 28 de diciembre del 2013.

El humor y los tiranos

No hay nada que los tiranos teman más que al humor. La primera publicación clausurada en Cuba fue Zig-Zag. Un gracioso semanario, ilustrado con excelentes caricaturas, que en 1959, entre risas, ya hacía críticas a la dictadura que comenzaba a arraigar.

Las caricaturas sacaban risas y canas verdes

Ya sea por algún caso polémico o por alguna actuación poco afortunada, todos los presidentes del último período democrático han sido el blanco del fuego cruzado de los caricaturistas.

Los hombres y mujeres de los que más se habló en el 2012

Una posibilidad de recordar con un clic en el especial ‘Personajes 2012’ le brinda la página web de este Diario (www.elcomercio.com). También de divertirse a través de un recorrido gráfico que le permitirá mirar a los hombres y mujeres que marcaron historia el año que termina, dibujados por Pancho Cajas, uno de los mejores caricaturistas del país.

Medir la desmesura, en la caricatura de Jean Mulatier

Antes de todo, quiere decir que está contento de estar acá, decir que le han hecho un gran honor, decir que vino por su amigo Alberto Ruiz… antesde todo, quiere hablar, hablar, hablar. Lo que pasa es que Jean Mulatier, el caricaturista francés famoso por su estilo hiperrealista, resultó una persona ‘trés bavard’ (‘muy habladora’, se traduciría quitándole a la expresión todo su efecto sonoro).

‘En mi cancha juegan 22 hombrecillos que corren tras una pelota’

Mi cancha de trabajo, al igual que la de fútbol, se convierte en un patatal recién regado, donde 22 hombrecitos en calzoncillos, escrutados por un público similar a los asambleístas vociferantes, corren con gestos obscenos en pos de una pelota (nuestro país).

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