Tema

alexandra kennedy

Curarse de la ignorancia

El actual gobierno no solo debe luchar contra la corrupción sino contra la ignorancia y parte de ello es cuidar nuestras bibliotecas.

Museos: Cenicientas de la cultura

Celebramos nuevamente el Día de los Museos. Una marcha pública en Cuenca, un seminario en Quito sobre “Museos, historia pública y políticas culturales” (Universidad Andina), alguno que otro comentario en los medios. Supongo que a estas alturas del partido estaremos de acuerdo en que los museos no son solo “depositarios de bienes muebles representativos del patrimonio cultural de la nación”; y por extensión a lo anterior, tampoco son “lugares de relatos de nación y memoria colectiva”. Son, o deberían ser espacios “activistas” desde donde se anime al debate, se tensione y cuestione precisamente la noción –entre otras- de “nación”, una noción del romanticismo decimonónico que no existe más cuando vivimos la mayor porosidad de fronteras en la historia mundial y nos anima o debe animarnos más bien un diálogo multivocal que va más allá de la política local.

Una declaración de amor

Nunca dejé de amar. Más allá de las convenciones, de las certidumbres, de las limitaciones. Amé y amo cuanto tengo alrededor; miro, indago la vida con curiosidad; veo caer una hoja debilitada por el viento o por el peso del pequeño colibrí y me pregunto, me cuestiono siempre. No puedo dejar de inventar historias verdaderas o reales ficciones. El docente es o más bien debería ser esto, un encantador de serpientes que dota de vida y emociones a quien por alguna razón ha dejado de apasionarse por ella. Un docente te abre la mirada, te quita la respuesta unívoca para proponer múltiples y complejas realidades mutantes. Te sirve la mesa para el diálogo que los fortalece a ambos, maestro y pupilo; te abre la posibilidad de errar porque solo errando aprendes, enlazas y disfrutas descubriendo.

El sentido de las cosas

¿Qué sentido tiene una mesa o un lápiz labial?Son cosas o “constelación de notas”, como diría el filósofo español Subiri, con tal o cual forma, color, peso. La mesa –un trozo de madera, cortada en cuadro y cuatro patas que la sostienen- no es de ‘suyo una mes’, o es en tanto y cuanto forma parte de la vida humana. Marcamos una distancia entre la cosa-realidad y la cosa-sentido. La mesa, tal o cual mesa en particular, tiene especial sentido por su vigencia y la vivencia que relacionada con nosotros y nuestra vida, adquiere un valor en un tiempo y en un espacio específicos. Y esta noción de sentido cambia con los objetos dependiendo de su uso, colocación, necesidad, afectos evocados, memorias.

Denunciar de otra forma

A la calle, a la plaza, a cualquier lugar público donde se escuche nuestra voz de protesta. Es que la cola que ha traído la corrupción y lo perverso del gobierno anterior nos deja a todos estupefactos. El fardo es pesado de cargar y desarmar más aún cuando quedan demasiadas señales de que los cambios son superficiales y que siguen enquistados en el poder los mismos de hace una década.

Nueva censura al arte

El arte contemporáneo -social y políticamente comprometido- censura la corrupción, el tráfico de órganos, entre muchos otros temas. Este a su vez suele ser censurado por los mismos corruptos quienes desde el poder aducen sentirse “ofendidos” por una imagen “deshonesta”. Lo que quieren es sacarse al incómodo “bicho” (léase artista) de encima. Los censores institucionales o agresores de obra suelen no conocer los móviles y dispositivos que usa el arte contemporáneo. El ejercicio, entonces, proviene de “su” ignorancia y leen, para justificarse, una partecita, un desagregado de una obra, sin tomarla en su conjunto.

SOS: Carreras intermedias

Siguen las declaraciones de políticos sobre la necesidad de activar carreras técnicas y tecnológicas, en un país que necesita pocos PHD´s y muchos técnicos que entren de manera pertinente al campo laboral. Reviso la página del Senescyt sobre los Institutos Tecnológicos Superiores, una oferta de campaña de ayer y del actual gobierno. Tras ello me queda poco claro lo sucedido. La información está llena de buenas intenciones, no se conocen resultados. ¿“Mucho ruido y pocas nueces”? ¿Dispersión? ¿Gastos innecesarios inconducentes?

El Museo Nacional

En los corrillos quienes nos movemos en el campo cultural, vemos con preocupación la designación del nuevo Ministro de Cultura, presidente de la Casa de la Cultura Ecuatoriana en varias ocasiones. El sesgo hacia la literatura en detrimento de otras importantes áreas culturales, ha caracterizado su caminar político. Los abandonados Archivos Nacional de Historia y la Biblioteca Nacional son prueba de ello. Entendemos que la praxis del ministro deba ser distinta, guiada por una visión integral, abarcadora. Como decía mi colega Rosemarie Terán en una entrevista para “Paralelaje”, es urgente resignificar el patrimonio, trascender el folklorismo, el nacionalismo, la simple ritualidad en la recreación de identidades. Es importante romper con los paradigmas homogeneizantes, sin reconocer la diversidad de posturas y culturas, una diversidad que, además, se transforma constantemente.

Glitches

En el mundo de los errores, un “glitch” es un error pequeño en el software, no llega a ser un “bug”. Si los errores se producen por ficheros mal codificados o dañados, en su reproducción se formarán figuras o imágenes también erróneas.

Ser ciudadano

Hemos cedido el derecho a ejercer la ciudadanía. Los más, después de sufragar, se retiran a sus actividades personales; el Estado ha sido investido de un poder omnímodo. Pero en la vida existen siempre resquicios por los que aún se cuela la memoria; una resistencia de pocos por no olvidar la responsabilidad de ser ciudadanos sin nombramiento ni remuneración. Hablo de Édgar Rodas, cirujano, padre, profesor universitario, cultivador de lechugas, caminante.