Tema

Rodrigo Borja

‘Yuppies’

Es el acrónimo inglés formado de “young, upwardly-mobile, professional” —cuya traducción al castellano podría ser: “jóvenes profesionales que se mueven hacia arriba”—, con el cual se suele designar en EE.UU. y otros países industriales a los jóvenes ejecutivos y profesionales de clase media, bien articulados en la sociedad capitalista y en el establishment y animados por fuertes aspiraciones de ascenso económico y social.

Disnomia

Hace quince días escribí sobre la “eunomia” —que es el disciplinado y buen gobierno de la sociedad— pero hoy me refiero a su fenómeno contrario: la “disnomia”, que designa el desorden civil, la ilegalidad y los trastornos sociales de gran profundidad, suelen surgir en el marco del tortuoso desgobierno de una sociedad.

Eunomia

Esta palabra —que no está en el Diccionario de la Real Academia— proviene de la mitología griega y designa a su diosa de las leyes y la legislación, que en el orden político estaba llamada a ser la deidad del disciplinado y buen gobierno de una sociedad.

Ajedrez

Juego de mesa que, sobre un tablero integrado por 64 casillas o compartimentos blancos o negros —alternados—, se desarrolla entre dos personas, cada una de quienes posee y moviliza 16 fichas que representan: un “rey”, una “dama”, dos “alfiles”, dos “torres”, dos “caballos” u ocho “peones”. Las fichas de los dos jugadores se distinguen por sus diversos colores pero en el curso del juego se suelen denominar “blancas” o “negras” simplemente. Triunfador de la partida es quien da el mate al rey enemigo. El mate es el “lance que pone término al juego de ajedrez, al no poder el rey de uno de los jugadores salvarse de las piezas que lo amenazan”, dice en su diccionario la Real Academia Española de la Lengua.

Concertación

Concertar —del latín “concertare”, que significa concordar, convenir, acordar, pactar, ajustar— es una acción muy importante en la vida política puesto que armoniza las opiniones, los actos y las conductas de los gobiernos, partidos, gremios, sindicatos y demás actores de la vida pública.

Las locuras de Hitler (2)

El nazismo, igual que las demás ramas del fascismo —el falangismo de la España franquista o el “corporativismo” portugués del dictador Oliveira Salazar (1889-1970)—, no fue una verdadera ideología política puesto que no tuvo una filosofía ni una doctrina sino simples postulaciones ambiguas e incoherentes formuladas en las reuniones de la cervecería “Hofbraühaus” de Munich, en cuyas tertulias solían juntarse en 1920 con un oscuro y paranoico cabo de infantería llamado Adolf Hitler. Y lo tratado en esas tertulias tuvo acogida en una Alemania enferma, que sufría los estragos económicos de la Primera Guerra Mundial y la humillación moral de la derrota y de las sanciones políticas, militares y económicas que le fueron impuestas.

Las locuras de Hitler

Adolf Hitler fue un ciudadano alemán de origen austriaco, cuyo verdadero apellido era Schicklgruber. Nació en Austria en 1889, hijo de un modesto funcionario de aduanas y de una campesina. Estudiante mediocre, no llegó a terminar la enseñanza secundaria. No fue admitido en la Academia de Bellas Artes de Viena por falta de talento. En su paso por las Fuerzas Armadas no alcanzó más que el grado de cabo de caballería. Pero en 1920 fundó el Partido Obrero Nacionalsocialista Alemán- “Nationalsozialistiche Deutsche Arbeiter-Partei”- del que fue su jefe- “führer”- con poderes omnímodos. Sus adversarios políticos se aterrorizaron. Lleno de pasiones racistas, tuvo una especial animadversión contra los judíos alemanes, a quienes persiguió sin clemencia.

Hiroshima y Nagasaki

Hiroshima y Nagasaki fueron las dos ciudades japonesas que, en el curso de la segunda guerra mundial, sufrieron los primeros bombardeos atómicos de la historia.

‘Algo huele mal en Dinamarca’

Es curioso observar que muchas de las frases que solemos utilizar para señalar o describir episodios políticos o sociales de cierta importancia en la vida nacional provienen de viejos tiempos y acontecimientos del pasado. Algunas de ellas tienen detrás de sí mucha historia. Y en algunos casos: siglos de historia. Eso ocurre, por ejemplo, con la conocida frase que con tanta frecuencia repetimos para quejarnos de algunos episodios nacionales: “algo huele mal en Dinamarca”. Frase que apareció en “Hamlet” —el tenebroso drama escrito entre los años 1599 y 1601 por el dramaturgo inglés William Shakespeare, quien es una de las más prestigiosas figuras de la literatura universal—, cuyo título original era “The Tragedie of Hamlet, Prince of Denmark”.

Los misterios del espacio

Con ocasión del lanzamiento por la NASA el jueves pasado de un vehículo espacial con destino a Marte, se me ocurre hablar del espacio.