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Familias se organizan para encuentros entre chicos en vacaciones

Luciano, Juan Martín y José Andrés juegan con sus bicicletas en el conjunto La Hondonada, en La Primavera (Quito). Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO

Al terminar la escuela a la que iban juntas, Luciana, Tatiana, Abigail y Valeria fueron a colegios distintos. Sin embargo, las chicas de 15 años no han dejado de ser amigas y el viernes se encontraron para ir al cine.

Las acompañó Vanessa Bonilla, madre de Abigail, quien cuenta que se animaron a ese plan luego de tres encuentros al aire libre y en casa. En esas ocasiones, dice, siguieron estrictos cuidados para evitar un posible contagio de covid-19.

Al inicio de la pandemia las chicas tenían miedo. Pero cuando la situación de salud en el país estuvo más controlada, cuenta Vanessa, decidieron verse, ya que las madres se conocen y se comprometieron a cuidarse y a turnarse para acompañar a las chicas.

“Mi hija ha ido perdiendo el miedo. Necesita convivir con otras personas y sabe que para evitar un contagio no hay que descuidarse del buen uso de la mascarilla y el distanciamiento”, dice Vanessa.

En el régimen escolar Sierra-Amazonía, las familias planifican más encuentros de este tipo durante la temporada de vacaciones, en la que se encuentran 1,8 millones de alumnos.

Este tiempo, señala la psicóloga Montserrat Gortaire, se debe aprovechar para lograr un equilibrio entre la seguridad vital y la recuperación de la salud emocional. Por ello, dice, es importante incluir un plan emocional, con el fin de que los encuentros sean beneficiosos para los chicos.

“La salud mental de las familias que han tomado con seriedad el peligro del covid-19 necesita, con la misma prudencia, rehabilitarse”, dice la especialista, quien recomienda que los adultos sean promotores de seguridad y no del miedo a los encuentros entre chicos.

“Las actividades tienen que incluir juego y conversación libre para lograr desahogo, luego del encierro y las noticias traumáticas que hubo en las familias por tanto tiempo”.

Pícnic al aire libre o actividad física, recomienda Gortaire para los encuentros, por su efecto desestresante en niños y adolescentes.

En un conjunto habitacional de Tumbaco (Quito), los padres de familia se organizaron para que los chicos practiquen juntos karate o bicicrós. La madre de dos niños tuvo la iniciativa de invitar a los vecinos a la actividad de sus hijos, cuenta Johan Cedeño, padre de Ezequiel y Jerónimo.

Los niños de 6 y 5 años se unieron a las clases de bicicrós, en las que participan otros cuatro. Lo hacen al aire libre, en las zonas abiertas del conjunto, durante una hora.

Estos padres también se comprometieron a cumplir medidas de bioseguridad en sus trabajos, con el fin de no exponer a un contagio a los pares de sus hijos. “Si hubiera una alerta quedamos en avisarnos para tomar las precauciones”.

El uso permanente de mascarilla, señala la infectóloga pediatra Carola Cedillo, es fundamental para evitar contagios a través de aerosoles. Por eso recomienda encuentros al aire libre o con mucha ventilación. Además, sugiere promover actividades tranquilas para evitar que los chicos se cansen y se quiten el cubrebocas para respirar.

Reducir el tiempo de contacto también es importante. Cedillo recomienda no superar las tres horas y evitar que las reuniones incluyan comidas, ya que eso implica que los chicos se quiten la mascarilla. En caso de que lo hagan, pide a los adultos vigilar que se hable lo menos posible.

También es importante limitar el número de núcleos familiares que se encuentran, ya que eso acrecienta el riesgo de contagio, añade Cedillo.

Esto lo tomó en cuenta Viviana Pacheco, quien prefiere que su hija Romina, de 4 años, se vea únicamente con su amiga Johani, de 5. Ambas niñas quedan al cuidado de sus abuelas paternas y se reúnen a diario para jugar con muñecas y patines, cuenta Viviana.

Los encuentros son acordados por los padres, quienes se turnan para recibir en sus casas a la amiga de su hija. Viviana relata que en esta pandemia perdieron a la bisabuela de Romina a causa del covid-19 y eso provocó miedo en toda la familia. “No salimos de casa ni frecuentamos reuniones sociales, así que la única opción es que ellas jueguen en el interior de una de las casas”.

Los casos de covid-19 en población en edad escolar representan alrededor del 6,5% del total de diagnósticos confirmados hasta ayer, de acuerdo con los reportes del Ministerio de Salud Pública (MSP).

La infectóloga Cedillo señala que es importante activar a tiempo cercos epidemiológicos cuando existan alertas. Los chicos que estuvieron en contacto, dice, deberían aislarse cuando uno de ellos da positivo para covid-19.

No olvide

Vigile que los chicos se laven las manos con agua y jabón al llegar a casa, después de los encuentros.

Lleve alcohol a todos lados para que los chicos se desinfecten las manos varias veces durante sus encuentros.

Un adulto debe acompañar, sobre todo a los niños, para vigilar el cumplimiento de las normas de bioseguridad.

Revise la situación epidemiológica. Si el sistema de salud está desbordado, evite los contactos fuera de casa.