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Estudiantes se reencuentran con los juegos y palabras en Cayambe

En la estación lúdica, la maestra Jenny Perachimba (gorra blanca) coordinó a niños de 6 a 11 años en un juego en que cantan mientras forman un tren. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

Cinco carpas que cubren las pequeñas sillas, tarjetas con palabras, juegos, una alfombra roja y decoración infantil componen el ambiente, que volvió a cobrar vida tras 15 meses sin estudiantes.

A las 09:00, los primeros niños llegaron a la Unidad Educativa Municipal Cayambe, en el cantón del mismo nombre. Este es uno de los 40 Puntos de Reencuentro en los que se busca conocer cuál es el estado pedagógico y socioemocional de los estudiantes, que han permanecido en casa.

Luego de cumplir con los protocolos de bioseguridad, los chicos fueron a la primera estación, en la que se registran. A las 09:30, el primer grupo forma un círculo en el patio.

La docente Luz Gramal se encargó de animar a 12 niños, de entre 6 y 14 años. “Buenos días niños, hoy iremos a divertirnos y desestresarnos después de haber estado tanto tiempo encerrados”, les dijo.

Las voces de los más pequeños se escucharon con mayor efusividad cuando respondieron al saludo de la maestra. Ella se ubicó en el centro del círculo, para enseñarles ejercicios de estiramiento y equilibrio.

Enseguida, la profesora Carina Portillo recibió a cinco de los niños en la estación pedagógica. “¿Saben por qué estamos aquí?”, les preguntó, y ellos respondieron negativamente. “Es para que se vayan acoplando a venir a la escuela”.

En esta segunda estación, se busca medir el nivel de lectura de los alumnos. Ellos recibieron una hoja con la historia ‘Los tres fantasmas’. Después de leerla, la docente Elsa Chiña les hizo preguntas.

El juego de la perinola también es una herramienta para practicar el área de lenguaje. Alison, de 14 años, fue la primera. El color rojo le indicó que explicara con sus propias palabras un refrán colgado en la pared de la carpa blanca: “Más vale prevenir que lamentar”.

“Significa que hay que estar preparados para una situación, antes de meternos en problemas”, contestó la chica.
Cuando Alejandra le dio vuelta al juguete, este terminó en color amarillo. La instrucción fue decir dos sustantivos. Al principio, la estudiante de 14 años dudó, así que la maestra Portillo le dio una pista: “son personas, animales o cosas”

Con este y otros juegos participaron todos los niños. Fernando, de 11, dijo un trabalenguas y Marlon, de 13, armó una oración con el nombre de una prenda de vestir.

La estación pedagógica tenía un segundo paso, que se cumplió con grupos del mismo nivel educativo. La docente Janeth Espín leyó un extracto sobre el covid-19 y luego hizo dos preguntas a cada chico.

Después les entregó una lectura de tres párrafos sobre el Plan de Vacunación 9/100 y les pidió -entre cinco opciones- elegir la respuesta correcta a otras dos preguntas. La docente registró la elección de cada alumno en un formulario en línea desde su laptop.

Este plantel de Cayambe es uno de los pocos del plan piloto en la zona urbana. El rector, Fernando Cacuango, contó que unos 16 -de 20 planteles del cantón- están en áreas rurales.

El proceso diagnóstico arrancó el lunes. Ese día, la ministra de Educación, María Brown, anunció que se prevé activar 20 000 Puntos de Reencuentro a escala nacional.

Al de Cayambe, los dos primeros días asistieron 30 y 50 alumnos de la zona, precisó el rector del plantel con 120 estudiantes. El miércoles, 26 niños recorrieron las estaciones a las 10:30, cuando se notó mayor movimiento en el lugar.

La tercera estación fue la emocional. La profesora Doris Gualavisí contó a los niños la historia ‘Una madre emotiva’, cuyo personaje central lloraba cuando abrazaba a su hija, mientras hacía tareas domésticas o iba a un acto en la escuela.

Luego, los chicos formaron un círculo y la docente les explicó que esa figura significa que los derechos de cada una de las personas que la forman son iguales. En esa posición, además, jugaron a adivinar los personajes de la historia.

Fue el turno del docente Edison Ibujés. Sobre una alfombra roja, él pidió a los chicos respirar profundo y les explicó los beneficios de que el oxígeno llegue al estómago. Luego les solicitó recostarse, que cierren los ojos y que se olviden de cualquier problema que ronde en su cabeza.

Una vez relajados, los estudiantes compartieron sus experiencias de los últimos días. Marlon relató que conoció Colombia y Alejandra que visitó a su abuela el fin de semana.

Antes de despedirse, el maestro les recordó que el coronavirus no se ha ido.

Además de docentes, directivos y funcionarios de Departamentos de Consejería Estudiantil (DECE) y Unidades Distritales de Apoyo a la Inclusión (UDAI) participan. El plan del Ministerio es que en los puntos se sumen voluntarios que cursen carreras de educación, psicología, psicopedagogía y trabajo social.

En la estación socioemocional del plantel de Cayambe, las docentes May­ra Pinto y Leydi Calderón aplicaron la encuesta de 11 preguntas a los asistentes.

Con ella se indagan los sentimientos de los chicos respecto de la pandemia, el nivel de contacto con sus docentes y las ­relaciones y posibles conflictos familiares.

Andrés contó que en casa solo su madre intenta ayudarle con las tareas. También que hay algunos problemas, en los que prefiere no inmiscuirse.

“¿Cuál es tu reacción cuando eso pasa?”, le preguntó la docente. Él respondió que prefiere alejarse y llorar.
En esta estación, los estudiantes parecían asustados. Sus maestras les pidieron tomar las preguntas con calma. “Tranquilos, no es nada malo”.

Esa tensión se diluyó en la última parada, que tenía un enfoque lúdico. En la cancha de césped de la institución, los docentes organizaron juegos planificados para cada edad.

Con cantos, saltos y retos, los chicos terminaron el recorrido de alrededor de una hora, en el que revivieron lo que hace 15 meses era un día de clases.

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