Walter Spurrier

Reforma Ineludible

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Martes 21 de mayo 2019

En la carta de intención, las autoridades indicaron al Fondo que este año prepararían una reforma tributaria para que la Asamblea la apruebe antes de fin de año. Recién en 2020 se abordaría la reforma laboral.

El colapso del empleo adecuado en el primer trimestre condujo a las autoridades a adelantar el cronograma: preparan un proyecto de ley. Los bloques legislativos de CREO, AP e independientes acordaron una agenda de ocho puntos, uno de los cuales es la reforma laboral. Este columnista es uno de los adherentes a una carta pública al Presidente de mayo 15 en que se enfatiza que “necesitamos una reforma laboral que logre un equilibrio apropiado entre eficiencia económica y equidad social y, así, ayude a encauzar al país por la vía de la prosperidad.”

El Ecuador tiene un sistema de contratación particularmente rígido, que torna ineficiente la utilización de mano de obra. Cuando teníamos moneda propia, esa ineficiencia se compensaba con la depreciación del sucre: la excesiva rigidez se pagaba con salarios bajos. El asalariado vivía con la angustia que la depreciación llevaba a la inflación y la pérdida de poder adquisitivo del salario, y de manera perversa, también del valor de su fondo de reserva y futura jubilación. La dolarización protege al empleado de esta depreciación. Incluso debido a la fortaleza del dólar, su salario gana poder adquisitivo. Ahora la protección es doble: rigidez laboral, y seguridad de poder adquisitivo del salario.

Durante el correato, se elevaron los salarios mínimos muy por encima del aumento de la productividad. Cuando a raíz de la caída del petróleo a mediados de 2014, se revalorizó el dólar, nos quedamos con salarios mínimos superiores a los de los países más grandes e industrializados de Latinoamérica. Las empresas no pueden recuperar competitividad vía depreciación, por lo que proceden a reducir sus costos laborales vía despido, o al menos, no reemplazo de trabajadores que renuncian o se jubilan. El resultado: cayó el empleo formal, a pesar del crecimiento de la burocracia. Si esta situación no se corrige, nos enfrentamos a un estancamiento secular hasta que se la supere. Habría que esperar a que se deprecie el dólar y que la inflación internacional erosione el poder adquisitivo de los salarios. Según el Fondo, estamos con costos con 31% de exceso, por lo que la recuperación tomaría mucho tiempo. Alternativamente, que las empresas cambien su tecnología para requerir menos mano de obra. En cuyo caso habría recuperación sin empleo.

La caída del empleo pleno significa que quien busca trabajo lo consigue con patronos que no cumplen con las obligaciones de ley. Hoy más de la mitad del empleo es de esta naturaleza. Más protección, menos protegidos.

Es ineludible abordar la ineficiencia del mercado laboral.