Gonzalo Ruiz Álvarez

Una visita presidencial

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Viernes 21 de febrero 2020

En julio de 1990 el presidente Rodrigo Borja llegó a Washington para uno de los principales encuentros bilaterales; fue con George Bush.

El 21 de julio una nave regular de Tame, a la que se adaptaba unas filas de asientos para el presidente y su comitiva ministerial partió de Quito. En Esmeraldas la espera fue larga. La carga de combustible demoró más de la cuenta y el flujo de gasolina por el ala izquierda de la nave nos alertó a los pasajeros que algo pasaba. Con el presidente y los ministros viajábamos periodistas de varios medios. Durante el viaje la charla con Rodrigo Borja fue sobre diversos temas. Las expectativas bien fundadas ante la visita tocaron puntos neurálgicos; con Diego Cordovez, canciller; Jorge Gallardo, ministro de Finanzas; Abelardo Pachano, presidente de la Junta Monetaria y Washington Herrera, Secretario General de la Administración, la revisión del documento ‘Iniciativa para las Américas’, anunciado por George Bush aparecía en una de las novedades de la cita bilateral. Borja Cevallos se convertía en el primer presidente en tratar con Bush el documento y sus alcances.

La fijación, por ejemplo, de 67 ítems con preferencias arancelarias para los países de la Región Andina, toda una novedad.

Una parada obligada en Miami forzó la interrupción del viaje. Pedro Saad, secretario de Comunicación nos informó, con su histriónica voz, que Rodrigo Borja seguiría viaje en la nave del Presidente de EE.UU.

El boeing de Tame, en efecto, mostraba fallas que fueron corregidas y partió al día siguiente (de hecho se quedó en Washington en reparación unos cuantos días).

Era el segundo problema en una de las naves en viaje presidencial. Galo Plaza tuvo que cambiar de avión en la base Albrook de Panamá; era el año 1951.

Rodrigo Borja jugó tenis con George Bush. Jorge Ribadeneira, director Adjunto de EL COMERCIO fue testigo excepcional.

En el Salón Oval de la Casa Blanca - una sala de tamaño medio , como luce en las películas -, fue el lugar propicio para tratar la agenda presidencial con temática abierta . El tono era cordial y tras las tomas de TV y fotos los dos presidentes quedaron a solas. El mundo se movía alrededor del fin de la Guerra Fría y el reordenamiento del mapa geopolítico: el telón de fondo de la visita.

Los honores y la ofrenda floral en el cementerio de Arlington tienen un tono especial. Las notas del Himno Nacional del Ecuador en la brillante y solemne interpretación de la banda de los marines, pone la piel carne de gallina. La más bella versión.

Al día siguiente el discurso de Borja en el BID propuso un nuevo modelo de desarrollo para América Latina y el Caribe ‘que se adecue a las condiciones de estos países’.

Esa noche una pizza en Georgetown dio paso a una animada tertulia: Carlos Pérez Perasso, Jorge Ribadeneira, Benjamín Ortiz, Diego Oquendo, Gonzalo Rosero, Andrés Carrión, Eduardo Khalifé y Fernando Aguayo y volvimos al hotel. El doctor Borja quería hablar. Nos recibió en Blair House, residencia especial, frente a la Casa Blanca.