Enrique Echeverría

USD 2,1 millones

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Lunes 24 de octubre 2011
24 de October de 2011 00:06

La preocupación continental sobre el trato a la prensa independiente en algunos países de América, incluido el nuestro, es comprensible por la serie de sucesos de ultima data. El más cercano, la imposición de una multa de dos millones cien mil dólares a Globovisión en Venezuela. A decir de la vicepresidenta ejecutiva de esa empresa, tal multa es impagable y “representaría la quiebra del canal”.

En la época anterior al célebre Cesare Beccaria (1738-1794) la investigación al presunto delincuente se realizaba utilizando tortura. El sufrimiento en el potro de madera, con el borceguí en los pies; quema de la piel de una parte del cuerpo y cien maneras más de causar dolor tenían por finalidad que el reo se confiese culpable.

El uso de la tortura llegó a tales extremos que el Marqués de Beccaria escribió su Tratado de los Delitos y de las Penas. Dijo: “Uno de los más grandes frenos del delito no es la crueldad de las penas, sino su infalibilidad…” Opuesto a semejantes prácticas, añadió: “El fin de las penas no es el de atormentar y afligir a un ser sensible, ni tampoco el de dejar sin efecto un delito ya cometido”.

Una solución más humana fue la prisión provisional, conocida hasta hoy como prisión preventiva. Esta, sin lacerar el cuerpo del presunto culpable, causa también duros sufrimientos a quienes permanecen tras las rejas de una prisión; peor si es inocente.

En tiempo más reciente está avanzando el uso de la sanción económica. Dejando de lado el Derecho Penal, han buscado –y están utilizando- el Derecho Administrativo que, en lugar de prisión, crea varias sanciones entre ellas la multa. Cuando esta llega a los extremos como la impuesta en Venezuela, prácticamente destruye a las empresas que no son vistas con buenos ojos por el gobernante, en ese caso del presidente Chávez, quien no cambia a pesar de su muy afectada salud.

En nuestro Ecuador deberían meditar sobre el mal uso de la ley administrativa y su consecuencia económica destructora por la cuantía. Los más de dos millones de dólares de Venezuela constituyen una pálida sanción respecto a las que se busca en el Ecuador.

La Asamblea Nacional debe ser prudente en la expedición de leyes con sanciones administrativas de carácter económico, que traerían la quiebra de empresas no afectas a su mayoría.

Las emociones y las pasiones de la coyuntura, se diluyen con el tiempo, pero no el recuerdo y la valoración de quienes emiten leyes que, en la práctica, constituyen medios para la destrucción de empresas, con los efectos adicionales: más desempleo, menos producción, más pobreza; y, en la esfera intelectual menos acceso de la ciudadanía al conocimiento y a la cultura.

Tolerancia y respeto a la idea ajena conducen a la paz social y al bienestar general. No cabe olvidar que pasado el momento, la Historia juzga los actos.