León Roldós

¿Quién a quién?

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Miércoles 03 de abril 2019

Era el 30 de noviembre del 2007. La llegada de Álvaro Uribe, entonces Presidente de Colombia, único gobernante extranjero presente en la inauguración de la Asamblea de Montecristi, generó pifias y frases insultantes de algunos de los presentes, tachándolo de represor y cabeza de fuerzas paramilitares. El anfitrión, Rafael Correa se molestó y, para hacerlos callar, les hizo saber que para él era estratégico manejar a Uribe. Entre los que le creyeron estuvieron los de la FARC, por eso, confiados de que estaban bien apadrinados, se instalaron en Angostura, dentro del territorio ecuatoriano. El 1 de marzo del 2008, dos meses después, por orden de Uribe, se produjo la operación Fénix que arrasó ese campamento, 22 muertos, incluyendo al segundo de la FARC, ‘Raúl Reyes’, ni un solo sobreviviente, apropiándose de computadoras, otros materiales y de importante información que Colombia exhibe dosificándola. “¿Quién usó a quién?”.

El 19 de junio del 2012, Julián Assange, principal del sitio WilkiLeaks se refugió en la sede de la Embajada del Ecuador en Londres. Fue un asilo negociado. Correa asumía ser protector de quien había publicado información bajo máxima seguridad del poder norteamericano. El 2016, desde el sistema informático de la Embajada del Ecuador, Assange montó una campaña demoledora contra la candidata Hillary Clinton –en beneficio de Donald Trump-.

Millones de dólares, aun no glosados, le ha costado al Ecuador, las aventuras del combo Correa y Assange.

Le preguntaron a Correa, a cual candidato prefería, hizo un juego de palabras, pero quedó evidente que, en su patología de poder, creía que el triunfo de Trump ensanchaba la posibilidad de fortalecer a los políticos del Foro de Sao Paulo, por la reacción contra la represión que impondría, sobre todo a los migrantes. Eso explicaba la protección a Assange en sus ataques a la candidata Clinton.

En su interior, Trump debe ser agradecido con quienes le ayudaron a herir la imagen de Hillary Clinton, porque realmente fueron parte de su campaña, haya habido o no recursos de Rusia.
En lo miserable de la reproducción de material extraído de teléfonos, tablets, computadoras y otros equipos de Moreno, cuando era su ungido, en Ginebra, su cónyuge y más personas de su entorno familiar, continúa el combo, Correa proveedor de información por el espionaje sobre Moreno; Assange, su editor. Como dos caras de la misma moneda.

Igual que Correa lo hacía contra sus críticos y opositores, cuando era gobernante, tampoco es que todo se publica. Han escogido y editado lo que han querido publicar. En los años de Moreno en Ginebra, ungido y aun no candidato, él tenía comunicación con Correa y sus más cercanos, sin embargo nada de esto aparece en lo reproducido.

lroldos@elcomercio.org