Juan E. Guarderas

La última de Chorrea

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Viernes 27 de enero 2012
27 de January de 2012 00:01

El régimen de Irán se habrá preguntado, “¿ahora quién será tan desorientado como para que le saquemos un apoyo a nuestra causa nuclear?”. Respuesta: hagamos una gira por América Latina, pasando por Venezuela y Ecuador; sin duda Chorrea nos secundará.

En el pasado a Chávez y a Correa poco les ha importado que el régimen iraní haya negado el holocausto. Tampoco les pareció relevante que se trate de un gobierno de derechas mientras que ellos se declaran de izquierdas, ni que sea un país en donde los derechos de las mujeres tengan un carácter decimonónico, ni que en sus leyes penales exista la lapidación. Sorprendentemente, Correa hace batalla a las corridas de toros pero no le inmuta que en Irán se les trate a los homosexuales como ganado.

¿Cuál es la prudente lógica que justifica en la mente chorreísta esta alianza incoherente? Tanto Chávez como Correa han criticado duramente la política exterior estadounidense, incluso algunas veces con argumentos válidos, muchas otras veces con más resentimiento que razón. Entonces aplican una lógica infantil de “el amigo de mi amigo es mi enemigo, el enemigo de mi enemigo es mi amigo”. Conclusión, aliémonos con Irán. ¡Brillante, francamente brillante!

Pero estos presidentes ya tienen suficientes años como para guiar sus alianzas internacionales según un principio del que se sirven los infantes de escuela. La política es más compleja que ello. Si antes la precariedad de los derechos humanos y otras “eventualidades” del Gobierno iraní no pesaron, el hecho de que ahora ese país esté cerca de generar una guerra con las potencias de occidente sí debería haber sido relevante.

Desde diciembre Irán ha amenazado con cerrar el Estrecho de Ormuz; el punto por donde sale el petróleo del Golfo Pérsico, nada menos que 2 700 millones de barriles diarios y 20% de las cantidades de crudo comercializadas mundialmente. Las advertencias tenían como objetivo el condicionar sanciones inéditas que la Unión Europea deliberaba y que las acaba de aprobar esta semana.

Ante el peligro inminente de un descalabro económico mundial, las grandes potencias han movilizado verdaderos arsenales para proteger el Estrecho. Expertos en los diferentes países analizan los pormenores de un escenario de guerra. Irán parece aislado ante una marea internacional en Occidente; claro está, salvo por sus amigos sudamericanos.

Hace tiempo critiqué a Chávez por lo irracional que es el hacer de lo antiyanqui un fin en sí mismo. Correa no razona distinto. La crisis que se desataría con el bloqueo del Estrecho sería infinitamente más perjudicial al Ecuador que el nimio comercio internacional que ganamos con esa lejana alianza. La alianza de Chorrea con Irán hace rato que dejó de ser un hecho anecdótico, ahora es verdaderamente preocupante.