Alfredo Negrete

¿El triunfo del delator?

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Jueves 06 de diciembre 2018

El personaje que delató los diezmos en que estaba incluida la vicepresidenta de la república del Ecuador es un ser desconocido en el ámbito político. Cumplió el papel de levantar el velo de una práctica mafiosa del que solo algunos estarán salvados en la última época. No es un judas, pues no entrega a El Salvador a los pretorianos; no es tampoco un espía que cumple con los encargos de la Guerra Fría. Es un atípico producto nacional del chantajista.

En el Ecuador, el caso de la vicepresidenta permitió que el lavatorio de manos –moral y jurídico- lo protagonicen varios actores: el Presidente, los miembros del parlamento y hasta la renuncia, la Fiscalía General del Estado que, sin lavarse las manos, podía incurrir en el tortuoso camino de las dilatorias, los informes y más ocurrencias procesales.

Para entender, en lo posible, hay que empezar desde el comienzo. La actual vicepresidenta en medio de una compleja crisis política, como fue la salida forzosa del anterior segundo mandatario, ingresó a una insólita tormenta. Ella fue elegida de acuerdo al procedimiento constitucional previsto para esa situación. Sin embargo, una cosa diferente fue el entorno político del presidente al elaborar la terna de sustitución. Se iniciaba la lucha contra el correismo y tenía que evitar que la ciudadana política más opcionada para esa función y que terminó en la presidencia de la Asamblea General de la ONU sea la escogida. Nunca fue tan oportuna la obra de Gabriel García Márquez: “Crónica de una muerte anunciada”. Su título y lectura, de carácter preventivo, sirvió mucho a la intelectualidad política después de la “década”.

En estas circunstancias y trascurridos los días las preguntas iniciales, continúan siendo más políticas que penales: ¿Cuál fue el motivo del delator de escoger ese momento para una denuncia de tal magnitud, que pudo ser mucho antes o mucho después? ¿Por qué el avezado autor y sus cómplices intelectuales escogieron el mes de diciembre en víspera de una “crisis de gabinete”; en medio de la reunión mundial del G-20 en Buenos Aires o como una protesta por escoger a Madrid para la final Boca- River‘? El verdadero aporte, sin pretenderlo,estuvo en develar una práctica similar a la “mordida “mexicana.

En cuanto a lo segundo,el caso del objetivo es más confuso. No se puede alegar por principio, como se dice en los nidos del hampa, que se trata de un mal reparto.

La hipótesis de una desestabilización integral tiene poco sustento. Alguien, en su sano juicio, ¿querrá hacerse cargo del Ecuador en víspera de una “transacción honrosa “con el FMI o entregar provincias enteras a China a, sin perjuicio de aceptar que lo de Coca-Codo Sinclair es de responsabilidad nuestra? La obra concluye con la renuncia de María Alejandra Vicuña a la Vicepresidencia. No fue su mejor salida del cargo ni del conflicto, pero podrá vivir en Guayaquil o Quito. No será obligatorio pernoctar en Latacunga.