Carlos Arsenio Larco

La tremenda corte

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Viernes 10 de agosto 2018


Lamentablemente no escribo un homenaje a ese inolvidable programa de radio y TV, ni a los queridos personajes: Leopoldo Fernández (Trespatines), Anibal de Mar (el Tremendo Juez), y a Rudecindo El Curro, Patagonio Tucumán y Bandoneón, Nananina y los Secretarios. Escribo de la “tristemente célebre Constitucional”. Abogados y articulistas la han sellado como “Vergüenza de Corte” pues su desastroso desempeño como Jueces se evidencia en miles de causas sin despachar durante más de 5 años; contradicciones en sus sentencias, etc, y con su probada “eficiencia” como albañiles de la construcción jurídica de los apetitos del Líder que, ya caído, hoy es traicionado a favor del nuevo “Alfa”. Idénticos a tantos otros “fervientes correistas”, tan llenos del ADN político de su ex líder como que se les acabó la memoria y no se acuerdan de sus noches de delirio ni de dónde está el tercer informe del caso del General Gabela. Pero ésta Tremenda Corte cae al fondo del lacayismo, cuando la semana pasada decidió “hacerse la loca” y determinar la inconstitucionalidad de aquello que hace poco ellos mismos dijeron tenía conformidad al Libro Sagrado de Monticristi. Y este “sacrificio” de la decencia, pretendieron ofrecerlo al “patrono de los acomodos”, pero se equivocaron de altar, y lo pusieron en el del “dios de los ridículos”; y así como los clientes adictos de la cantina del barrio suelen decir: “la del estribo”, antes del guillotinazo del Consejo de Participación, se lanzaron una sentencia que no solo muestra su poca capacidad de pensar en horizontes de Patria, sino su incapacidad de ayudar a construir un marco legal que de verdad proteja a los adolescentes, garantice el funcionamiento del núcleo social: la familia, y señale espacios correctos y sabios para la acción del Estado, al cual convierten en “Salvador Externo” de una adolescencia que según ellos en el seno de la familia ecuatoriana ha estado sometida a “construcciones de poder” de padres que, al parecer, querían repetir la experiencia de dominación de Correa en el seno del hogar, más que brindar a sus hijos el amor, devoción, cuidado y protección, características de la gran mayoría de los hogares de mi Patria gloriosa. Esta torpe “Corte-sana” nunca ha visto cómo papás y mamás de familias humildes venden en las calles y esquinas lo que sea y lo que haya que vender para poder llevar a sus hijos el pan de cada día, pues la única relación de poder que ellos conocen es la de “poder-comer-algo” ese día con sus hijos. Ciegos que al “calor” de sus ahorros de centenares de miles de dólares, no han visto como hombres y mujeres de estratos medios y bajos sufren y luchan cada día contra viento y marea para dar a sus hijos lo mejor en la vida. “Corte.sanos” que sólo entienden de relaciones de poder como su modus vivendi de los últimos 10 años, a quienes por supuesto que hay que recordarles “Con mis hijos no te metas”.