Washington Herrera

Tratado con EE.UU.

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Martes 25 de febrero 2020

Un Tratado Comercial con Estados Unidos es posible si la voluntad política expresada por el Presidente Trump se traduce a hechos concretos, porque con él todo es relativo. Solo un acuerdo jurídicamente estable reactivará las exportaciones del Ecuador porque EE.UU. dejaría de proteger a productos de interés ecuatoriano, que ganarían competitividad si reciben el mismo trato que da a otros países con los cuales ya rigen Tratados.

Es un error priorizar solo la inclusión en el Sistema Generalizado de Preferencias -SGP- de los Estados Unidos de productos como atún, flores, brócoli y alcachofas. Y más tarde camarón, banano y chocolate, porque debido al proteccionismo norteamericano solo los incluirá si Ecuador otorga una reciprocidad satisfactoria.

Además el SGP es temporal e inestable porque se trata de concesiones unilaterales, mientras que un Tratado Comercial sería un instrumento jurídico estable, ratificado por los poderes legislativos de los dos países, lo que confiere seguridad a los inversionistas, que no la sola inclusión en el SGP.
La estabilidad jurídica será una condición importante para que los inversionistas se decidan emprender en nuevas producciones en el Ecuador, aprovechando los beneficios de nuevas normas comerciales y la gran ventaja de que las utilidades pueden ser enviadas en dólares a sus países de origen sin sufrir pérdidas cambiarias debido a la dolarización del Ecuador. Porque, además, deben considerar que si no vienen inversiones al Sur la mano de obra seguirá emigrando al Norte.

Ahora son otros tiempos porque el Ecuador ya se abrió al comercio con la Unión Europea, Estados Unidos renegoció su Acuerdo con Canadá y México y el desarrollo tecnológico potenció el comercio digital variando las condiciones hacia otras dinámicas. Los compromisos pactados en estos tratados bien pueden servir de base adecuando los compromisos al tamaño del Ecuador, en un ambiente de mutua conveniencia porque nadie regala nada.

Entonces debemos prepararnos para competir en el mercado de EE.UU. con otros abastecedores de países que ya tienen tratados comerciales como los de Centroamérica, el Caribe y Sudamérica, en función de su tamaño y su alto poder adquisitivo. Abrir nichos en grandes ciudades sería suficiente para invertir más y ampliar nuestra producción.

Sin embargo la experiencia con la Unión Europea no es excelente, exportamos más solo durante el primer año y en los dos posteriores no aumentamos como debiéramos. Esto no debe suceder si se abre el mercado de EE.UU.

Finalmente, es una verdad de destino que la dinámica futura del Ecuador dependerá de sus exportaciones, que compensarán el aumento de las importaciones y el sacrificio fiscal inherente, que a su vez favorecerá a los consumidores porque los precios de los productos importados bajarán. Así entraremos en el libre comercio y en el progreso obligatorio de la competitividad.