Manuel Terán

Tocando la puerta

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Miércoles 05 de octubre 2011
5 de October de 2011 00:02

En realidad parecería que la crisis mundial, por el momento, no ha afectado al Ecuador. Sean cuales fueren las razones, el precio de su principal producto de exportación se encuentra elevado y aquello da oxígeno a nuestra economía y, por ende, al Régimen. Pero en algún momento esa bonanza producida por esta suerte de lotería petrolera puede acabar y estaremos en dificultades. Algunos países que parecían inmunes a la crisis empiezan a observar síntomas preocupantes. Argentina mira con nerviosismo la caída del precio de la soja y la devaluación de la moneda brasileña, lo que encarecerá la entrada de sus productos a ese mercado. En el horizonte brasileño ya no es tan común la licitación de grandes obras, con lo que el crecimiento de su economía se desacelera. Lo anterior mantiene a estos países alertas a los desenvolvimientos futuros. Si bien en su conjunto América Latina ha salido, en términos generales, inmune a los efectos de la crisis mundial, no hay que perder de vista los perjuicios colaterales que pueden sucederse más adelante. A esto también hay que diferenciar la situación y realidad de cada uno de los países, unos más expuestos que otros.

En nuestro caso la dependencia de un solo producto de exportación es casi dramática. Correremos la suerte que nos dicten factores exógenos. Si el precio se desploma el futuro luce poco auspicioso. Si continuamos con el valor del crudo en los niveles actuales, la fiesta continuará de espaldas a la prudencia y con el mismo ritmo de gasto, sin que se pueda frenar. Hemos entrado en una inercia que no la detiene nadie, tanto a nivel público como particular, con una fiebre consumista que nos trae como recuerdo las mejores épocas de la última dictadura militar. El despertar fue bastante doloroso. Hay que recordar que en esa época también había una moneda que, en apariencia, se mantenía fuerte. Recuperada la democracia el ajuste fue inminente. Elevación de los combustibles y devaluaciones fueron signos de las dos décadas siguientes, que terminaron en la crisis de fin de siglo y en la inestabilidad de aquellos años. El ciclo parecería repetirse. Los grandes ingresos por ventas de crudo han facilitado la preeminencia del proyecto político que ya se acerca a un lustro. La interrogante que se mantiene es sobre quién recaerá el ajuste cuando las condiciones externas varíen.

Los especialistas señalan que un enfriamiento de la economía mundial puede afectar el ritmo de crecimiento de China e India. Aquello conllevaría a una reducción de la demanda de materias primas y, por ende, a una contracción de precios. ¿En qué tiempo se podría producir ? Nadie puede anticiparlo. Lo que son verificables son las políticas de algunos países que toman precauciones para, llegado el momento, enfrentar la caída del valor de sus exportaciones. En nuestro caso, ese instante no sabremos cómo se escribirá la historia.