Rodrigo Fierro

De tigres y otros felinos

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Jueves 05 de julio 2012
5 de July de 2012 00:03

Como en materia de educación pública el Gobierno nos está acostumbrando a que si así llueve que no escampe, resulta que para este año se ofertan 3 000 becas completas para que profesionales de hasta 35 años para maestrías y 45 para doctorados y especialidades médicas, puedan realizar estudios en el exterior. Deben haber aprobado el Examen de Admisión a Estudios de Posgrado, dominar el idioma inglés y optar por una de las carreras consideradas como indispensables para el desarrollo del país. Se sumarán a los miles que ya están en goce de tales becas. Si a lo señalado se agregan las acciones concretas orientadas a mejorar la calidad de la educación superior no se conoce en la historia ecuatoriana nada equivalente. Para el presidente Correa: “La universidad sin excelencia no es universidad”, y como consecuencia: “La universidad no es para todos”. A los más capaces se les proporciona gratuidad de la enseñanza y, de ser el caso, becas de mantenimiento que por miles ofrece el Instituto Ecuatoriano de Crédito Educativo. A este paso, en pocos años nos habremos convertido en ‘puma andino’.

Como nos encanta repetir y repetir lo que otros hacen, por años nos hemos llenado la boca con eso de ‘los tigres asiáticos’. Aquellos países pequeños, sin recursos naturales y que han llegado a niveles de desarrollo que producen estupor. Singapur, el caso emblemático: ya nos sorprendió cuando con Finlandia fueron los que demostraron que contaban con los mejores estudiantes en lectura, escritura y ciencias. El secreto de aquel ‘tigre’ estaba en la educación. Eran sus ingenieros los que en competencia con los de los países desarrollados lograban un mayor valor agregado a los productos que importaban y luego exportaban. Se tiene entendido que en Singapur todos trabajan, todos gozan de bienes y servicios aceptables, de ser capaces todos llegan a la educación superior.

Hace 10 años, salió publicado en EL COMERCIO (2 de junio, 2002, pág. A12) un “Pronunciamiento por la Educación en Ecuador. Primera prioridad del Estado ecuatoriano y de todos sus ciudadanos”. Con derroche de razonamiento se convocaba: A constituir un comité ciudadano que promueva la suscripción de un contrato social por la educación. Sería el encargado de promover un diálogo nacional con el fin de “formular propuestas concretas y viables” por consenso. Los firmantes fueron personajes de la política, la educación y la banca, algunos de cuyos nombres es mejor no recordar. Para el caso, en Quito hay buenas hemerotecas.

Cuando Rafael Correa llegó a la Presidencia de la República no dudó en calificar de desastre nacional la educación superior que teníamos. Tal opinión fue ampliándose a todos los niveles. En concordancia con el título de este artículo, el país presentaba el aspecto de un gato esmirriado, digo yo.