Alfredo Negrete

Terror al ‘ballotage’

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Jueves 26 de julio 2012
26 de July de 2012 00:01

Para evitar que en la elección presidencial se exprese una polarización -Gobierno y anti Gobierno- el Régimen está obligado a concentrar todos sus esfuerzos para vencer en la primera vuelta. Una segunda sería altamente riesgosa por factores aleatorios de difícil pronóstico como son el desgaste de 5 años de ejercicio y de manera particular, el atosigamiento mediático y los contraproducentes efectos del ejercicio de poder bajo la égida de la prepotencia y muchas veces de la arbitrariedad.

Por esos motivos, si un candidato no gubernamental pasa a la segunda vuelta significaría que se ha producido una acumulación de factores anti Gobierno que tenderá a acrecentarse en esta opción electoral. Significaría que se superó la dispersión que predominaba al inicio de la campaña; que los que perdieron lograron el objetivo de ganar escaños en la Asamblea Nacional y que ya no tienen nada que perder; además, que a diferencia de Francia, en el Ecuador contemporáneo los motivos ideológicos no tienen ninguna significación; máxime, si estamos abocados a una campaña exclusivamente mediática.

Luego del intenso esfuerzo que realice el Gobierno con todos los recursos legales y de los otros, que solo producen disgusto en el organismo de control electoral , es difícil que en el escaso tiempo para un ‘ballotage’ puedan acrecentarse aún más y confirmar mecánicamente el resultado vencedor de la primera vuelta. La nueva habrá que ganarla a pulso.

Por consiguiente, es probable que la hipótesis de una lucha cerrada por captar la mayoría en la Asamblea, en filas oficiales, ceda ante la necesidad de asegurar el triunfo presidencial en la primera lid. Para este propósito el Régimen cuenta con la ventaja de competir con un candidato nacional, situación diferente a lo que sucede con los otros que ni siquiera han superado una suerte de “primarias morales”. Para consolidar esta estrategia el Régimen estará obligado a realizar un cambio radical – hasta que se afiance la reelección- en su sector más frágil que es el externo.

Podrá premiar a los jueces del caso El Universo, pero no puede arrastrar, en un trance tan complejo como el electoral que se avecina, el lastre de una política exterior desconocida en sus fundamentos, escasamente compartida y por muchos repudiada. Es muy difícil que pretenda seguir tentando al diablo con las amistades ideológicas y financieras con Irán y en el caso Assange, deberá buscar alguna salida diplomática distinta a la concesión del asilo. En tal sentido el veraniego del Canciller por el Caribe puede ser el preludio de una decisión difícil pero necesaria para el Régimen como sería un nuevo enroque ministerial o una renuncia concertada. En esta materia doña Cristina, allá en las pampas, es una maestra y no tiene contemplaciones con nadie. El poder personal ante todo, luego las lealtades y los compromisos.