Washington Herrera

Tenso comercio mundial

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Martes 31 de diciembre 2019

Con evidente abuso de poder, el presidente Trump ha usado los aranceles para presionar a los demás países y conseguir no solo ventajas económicas sino también políticas, so pretexto de “primero Estados Unidos”, soslayando los compromisos acordados por la comunidad internacional desde mediados del siglo pasado y arrasando las normas de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Concomitantemente disminuyó el impuesto a la renta a los accionistas de las empresas que aumentaron sus inversiones y el empleo a base de mínimas remuneraciones a los trabajadores hasta mediados de este año, cuando comenzó a desacelerarse el empleo y las inversiones, lo que de seguir así afectaría a su reelección.

La guerra comercial con China ha causado un daño global a la economía porque todo está entrelazado: las inversiones, la producción, el comercio, el empleo y hasta al valor de las monedas del mundo. Y está perjudicando más a las economías en desarrollo, que necesitan del crecimiento del comercio mundial para progresar no solo con deudas. (Hasta 2018 la deuda de ellas subió a USD 55 billones). Pronto afectará a la India, la nueva gran potencia emergente. Al respecto es criticable que los países concernidos y las autoridades de la OMC no hayan hecho nada para evitar su debacle.

También se han causado daño los dos gigantes del comercio mundial, pues los productos se han encarecido para sus consumidores, los exportadores de EE.UU. que vieron disminuir sus exportaciones agropecuarias han perdido ventas y rentabilidad, mientras los chinos al devaluar el yuan encarecen sus importaciones y ahuyentan las inversiones foráneas, no obstante que gran parte de su modernización industrial cuenta con inversiones del resto del mundo. Si China ha disminuido su crecimiento a una tasa del 6.2% está importando menos y restringiendo inversiones fuera de su territorio. Los países muy vinculados a China venderán menos, y la falta de certezas frente a la volatilidad que imprime Trump no generará desvíos importantes de corrientes de comercio, como se podría esperar.

Por todo esto proliferarán las medidas para arancelarias de ciertos países para cuidar sus balanzas de pagos: como exigencias fitosanitarias, imposición de bajas de precios de los bienes transables, defectos dudosos en la trazabilidad de productos y políticas cambiarias defensivas.

Habrá un efecto dominó con reflejos políticos en el mundo, incluso dentro del Partido Comunista que gobierna China por la desaceleración interna y la lucha por la independencia de Hong Kong, a lo que se agrega la reciente imposición de Estados Unidos en el Tratado Comercial de Norteamérica (la cláusula 30.2), que impide a Canadá y México negociar acuerdos comerciales con China, lo cual es otro abuso de poder.

Ojalá entren en razón, se desmonten los aranceles tóxicos y vuelvan a imperar las reglas de la Organización Mundial de Comercio para acabar con la ley de la selva.

wherrera@elcomercio.org