Walter Spurrier

Superministerio

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Martes 08 de mayo 2018


Dentro del plan de austeridad, se contempla disminuir el número de ministerios y otras dependencias, que proliferaron durante el correato. El Presidente se resiste a reducir puestos de baja remuneración, aun cuando redundantes, pero está dispuesto a cortar cabezas bien pagadas con la fusión de ministerios.

Resaltemos la creación del Ministerio de Recursos Naturales, al menos así se lo denominó antes, mediante la fusión de Hidrocarburos, Minería y Electrificación. El Presidente pidió la renuncia de los ministros de Minería y Electrificación y no los ha reemplazado.

Los gobiernos han experimentado con todo tipo de combinación entre estas actividades. Estaríamos regresando a la organización que tuvimos al inicio de la era petrolera amazónica, en 1972. Unir estos tres en un superministerio tiene sus ventajas, pero también desventajas. Lo positivo es que contribuye a que el gabinete sea más manejable. Si el Presidente reparte la administración en una decena de ministerios, cada ministro tendrá más peso y será más fácil coordinar estrategias.
Los gastos administrativos bajarán, puesto que habrá cargos redundantes, en que uno haga la labor que hacían tres.

Hay una desventaja importante. En la administración pública ecuatoriana, las responsabilidades se concentran en el ministro, y el superministro de Recursos Naturales tendrá que firmar el triple de documentos. Además, el ministro a cargo de petróleo y minas ha tendido a concentrarse en los temas más trascendentes, y estos siempre fueron petroleros. Recordemos que sólo cuando cayó el precio del petróleo, el Presidente Correa reforma la Ley de Minería mediante la cual se creó el ministerio correspondiente. Con ello se inició la apertura a la inversión privada, y el auge minero que seguirá en alza a no ser que se impongan nuevas trabas a la inversión.

El Ministro Pérez García es un experimentado petrolero, que maneja su cartera con acierto. Está resolviendo uno a uno los graves problemas que recibió de sus predecesores. Entre otros, atrasos en pagos a las contratistas, contratos de preventa petrolera con cláusulas lesivas, onerosa y fracasada ampliación de la refinería de Esmeraldas y costosa a la vez que inexistente Refinería del Pacífico, modelos de contratación petrolera que ahuyentaban la nueva inversión, dos empresas petroleras estatales cuando basta con una.

Su reto será continuar con esta larga y difícil tarea sin descuidar la electrificación pero sobre todo la minería. Hay decisiones importantes por delante: el Presidente Moreno puso alto a las concesiones. Parece dudar si quiere un desarrollo minero industrial, o si opta por dejar la minería a informales. Si la respuesta es favorable a la minería industrial, el ministro tendrá que definir su estrategia y velar por su aplicación.