Carlos Larreategui

¿Son culpables los camioneros?

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Miércoles 19 de octubre 2011
19 de October de 2011 00:01

En días pasados, el canciller Patiño declaró que el Ecuador analiza seriamente su retiro de la Comunidad Andina de Naciones a causa del comportamiento de “ciertos sectores privados”, en directa referencia al paro de transportistas colombianos. No es la primera vez que se produce un bloqueo del transporte terrestre en Rumichaca. La historia de las relaciones comerciales entre los dos países revela que los bloqueos han sido relativamente frecuentes y que, en muchos casos, sus autores han sido también transportistas ecuatorianos. Estos hechos no son extraños entre países con intercambios comerciales extensos y constantes. En Europa, por ejemplo, los bloqueos de camioneros han paralizado más de una vez el transporte transfronterizo pero a ningún país se le ha ocurrido abandonar la Unión a causa de esto. Por ello, el cuento de la Cancillería resulta muy difícil de tragar. La razón que impulsa esta posible decisión es otra, muy distinta, y se relaciona directamente con la vigencia plena del Tratado de Libre Comercio (TLC) suscrito por Perú y Colombia con los EE.UU. Los acuerdos firmados por nuestros vecinos entran en abierto conflicto con la ideología de Alianza País y sus políticas proteccionistas, aislacionistas y antinorteamericanas. Son las mismas razones que llevaron a Venezuela a dejar la CAN hace más de 5 años. ¡Que no culpen a los camioneros colombianos, entonces!

Mientras los principales países del continente potencian sus relaciones comerciales con los principales bloques económicos del mundo y luchan por insertarse en la economía global, el Ecuador se encierra en sí mismo bajo los delirios de utopías fracasadas. Bajo las premisas del socialismo del siglo XXI, la CAN representa una amenaza para el Gobierno, no solo porque contradice su ideología, sino también porque representa un circuito abierto que podría burlar las serias trabas comerciales que existen en el país, especialmente, en materia de importación.

Es innegable que el modelo económico y político de Alianza País se encuentra en un callejón sin salida. Mientras el esquema monetario del Ecuador -la dolarización- exige divisas que solo un comercio creciente podría proporcionar, el Gobierno ahoga al sector exportador privado, repele la inversión y aísla al Ecuador de los mercados internacionales. No existe conciencia alguna de que los altos precios del petróleo que han permitido aplicar el experimento social de Alianza País resultarán insuficientes muy pronto.

El Ecuador ha perdido mucho peso frente a sus países vecinos y hoy afronta una situación de profunda vulnerabilidad debido a su absoluta dependencia del petróleo. La ideologización de la política exterior y la improvisación de la Cancillería están socavando lentamente las bases de la dolarización y nuestras oportunidades de exportar bienes y servicios.